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Perder miedo a la soledad…

La soledad es un momento fantástico en nuestra vida, siempre que la vivamos de la manera adecuada. Puede ser un gran aliciente que aderece nuestros momentos. Puede ser el contrapunto ideal en nuestras vidas o el momento de replantear la estrategia personal de cada uno… Siempre que no nos exijamos demasiado y nos pongamos demasiado terribles.
Como sabemos, nuestras emociones son fruto de nuestro dialogo interno. Hablándonos a nosotros mismos de determinada manera, podemos enfermar de Necesititis o Terribilitis. Un diálogo interno radical y exigente, absolutista y extremadamente duro y radical frente a nosotros mismos, fácilmente generará emociones más que negativas. Además, si consideramos que ese diálogo se repite día tras día, semana tras semana, el efecto es demoledor.“¡Es horrible estar solo!”, “¡No puedo tener una vida de verdad si estoy solo!”, “¡La soledad es lo peor que podría pasarme!”,  “Además, yo soy el peor de los gusanos por estar solo”, “¡Si estoy solo quiere decir que mi valor es más que nulo!”, “¡Soy una rata arrastrada que jamás encontrará el amor!”, …

En el fondo, tras de estas duras frases, con las que más de uno se sentiría identificado, subyace la creencia irracional: ¡Necesito a alguien para ser feliz! Necesidad que nos impide ver que ya lo tenemos todo.

Hemos de entender que igual que enfermamos de necesititis y terribilitis con nuestros diálogos internos ¡También nos curamos usando ese dialogo interno!
Siendo críticos y científicos en nuestro diálogo interno, siendo flexibles y yendo más allá de lo que nosotros pensamos que es lo bueno o lo malo ¡Y manteniendo eso en el tiempo! Siendo perseverantes, es como reajustamos nuestras emociones para ponerlas en nuestro sitio.

Amar la vida es más importante que el amor sentimental ¿No tenemos una pareja con la que casarnos? ¡Casémonos con la vida! Imagina que cada día es un día nuevo, nuevas cartas ¡Nuevas jugadas! ¡Nuevas oportunidades! Nada nos ata, nadie nos limita.

El auténtico secreto es amar la vida y a los demás. La vida ofrece más cosas que el amor romántico o la compañía (trabajar en proyectos nuevos, dirigir la atención hacia otras áreas,  trabajar la autonomía personal en casos de dependencia emocional, encontrar nuevas actividades y amigos, cuidar esas amistades, hobbies, atender a la familia, ligar y disfrutar del sexo…).
Apartemos la queja de nuestro camino y centremos nuestra energía en lo que SÍ podemos hacer. Hemos de entender que la queja no va a allanarnos el camino ¡Todo lo contrario! Basta ya el decir: “¡Es que yo quiero otra cosa!”, “es que yo no quiero darle amor a mis amigos o a la familia, yo quiero amar a alguien en especial y quiero ser amado por alguien ¡LO NECESITO!”.
La soledad es amarga de inicio porque no estamos acostumbrado a ella, pronto nos acostumbramos y empezamos a disfrutarla ¡La soledad es un combustible maravilloso para la creatividad! ¡El arte bebe de la soledad y se nutre de ella!

Convirtamos nuestra soledad en una atalaya de seguridad, un castillo infranqueable, donde retirarnos a planear la estrategia de nuestras vidas, los pasos a dar, los objetivos sobre los que dirigir nuestras energías. Desde la seguridad de mi atalaya, donde nadie puede entrar y sólo yo puedo disfrutarme, dirigiré el cañón del que saldrá, como un tiro, toda mi capacidad de amar sin queja y sin reproche.

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos”. William Shakespeare

Antonio Soto


Photo Credit: ROBERTO CABRAL PHOTOGRAPHY Flickr via Compfight cc

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Saber vivir es no estar solo…

Hace muchísimos años, un joven recién casado estaba sentado en un sofá en un día caluroso y húmedo, bebiendo jugo helado, durante una visita a su padre.

Mientras conversaba sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de las personas adultas, el padre revolvía pensativamente los cubos de hielo de su vaso y lanzó una mirada clara y sobria hacia su hijo.

“Nunca olvides a tus amigos”, le aconsejó, “serán más importantes en la medida en que vayas envejeciendo”.

“Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tú siempre necesitarás de amigos. Recuerda ocasionalmente salir con ellos, realiza actividades con ellos, telefonéales.”

“¡Que extraño consejo!”, pensó el joven. “Acabo de ingresar al mundo de los casados, soy adulto y con seguridad, mi esposa y la familia que iniciaremos serán todo lo que necesito para dar sentido a mi vida”.

Con todo, él obedeció a su papá; mantuvo contacto con sus amigos y anualmente aumentaba el número de ellos. Con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba.

En la medida en que el tiempo y la naturaleza realizan sus designios y misterios en un hombre, los amigos resultaron baluartes de su vida.

Pasados los 50 años de vida, he aquí lo que aprendió:

El tiempo pasa.
La vida continúa.
La distancia separa.
Los niños crecen.
Los hijos dejan de ser niños y se independizan. Y a los padres se les parte el corazón, pero los hijos se van separando de los padres.
Los empleos van y vienen.
Las ilusiones, los deseos, la atracción , el sexo, se debilitan.
Las personas no hacen lo que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los abuelos y padres mueren.
Los colegas olvidan los favores.
Las carreras terminan.

Mas, los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuánto tiempo o a cuantos kilómetros se encuentren.

Un amigo nunca está más distante que el alcance de una necesidad, haciendo barra por ti, interviniendo a tu favor, esperándote con los brazos abiertos o bendiciendo tu vida.

Cuando iniciamos esta aventura llamada VIDA, no sabíamos de las increíbles alegrías o tristezas que estaban delante. No sabíamos cuánto necesitaríamos unos de otros. Ama a tu FAMILIA, a tus padres, cuida a tus hijos, a tus nietos, pero mantén un grupo de buenos amigos.  Dialoga con ellos, discute y polemiza, pero no impongas tus criterios, aprende a aceptar otras opiniones.

soledad

Foto: Diana Monzón

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La soledad moment??nea…

El ser humano, por defecto, tiende a asociar la soledad con algo negativo… y nada más lejos de la realidad.

Deberíamos aprender a valorarla, y a entender que sin ella, seríamos simples marionetas a remolque del resto de nuestra especie. Deberíamos aprender que gracias a ella, somos capaces de conocernos más a nosotros mismos. Nuestras fortalezas… nuestras flaquezas… y más aun en momentos críticos y quizá, y sólo quizá, en momentos de desesperación. Ésta es la que nos permite forjar parte de nuestra personalidad.

Si tropezamos por el camino, tan sumamente necesario que ésto ocurra, nos levantamos con más fuezas con la que nos caímos… y seguimos andando.

No nos queda otra… Con el tiempo recordaremos esas caídas, y las veremos a lo lejos, pero recordando que gracias a ellas, aprendimos a crecer… a enriquecernos… y a ser más humanos… más nosotros mismos.

Elia Guardiola

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El ??xtasis de la Soledad…

La meditación es realmente muy sencilla. Nosotros la complicamos. Tejemos alrededor de ella una telaraña de ideas –de lo que es y de lo que no es. Por ser tan sencilla es que nos evade, porque nuestras mentes son tan complicadas e insensibles, y están deterioradas por el paso del tiempo.

Pero la meditación surge natural mientras se camina sobre la arena de la playa, o cuando se mira a través de la ventana, o mientras uno ve las colinas quemadas por el sol del reciente verano.

Si caminamos solos en medio de la montaña o en el bosque, en esa soledad sabremos lo que es la meditación. El éxtasis de la soledad surge cuando uno no tiene miedo de estar solo –cuando no se pertenece más a las cosas del mundo o se está apegado a cosa alguna. Entonces, al igual que ese amanecer que surgió esta mañana, el silencio surgirá silenciosamente, y dejará una estela dorada a su paso, la cual existía al principio, existe ahora y existirá siempre.

 

Krishnamurti

Soledad14

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Nadie quiere estar s??lo…

Nadie quiere estar solo. Todo el mundo quiere pertenecer a un grupo, no solo a uno, sino a varios grupos. Una persona pertenece a un grupo religioso, a un partido político, a un club de campo… y hay otros muchos grupos pequeños a los que pertenecer.

Uno quiere recibir apoyo las veinticuatro horas del día, porque lo falso, sin apoyo, no logra salir adelante. En cuanto uno está solo, empieza a sentir una extraña locura.

No es solo tu miedo, sino el de todos. Porque nadie es lo que suponía que iba a ser en la existencia.

Osho

Solo

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Vencer la soledad…

Una de las mayores causas que atormenta a las personas en la actualidad es la sensación de soledad. El tormento es tal, que llega a causar muchas de las enfermedades actuales.

En el mundo hay mucho sufrimiento por falta de comunicación entre nosotros. Muchos de los dolores de cabeza, presión en el pecho, dolor prácticamente por todo el cuerpo, ansiedad, tensión alta, depresión, y otras muchas enfermedades son ocasionadas por el sentimiento de soledad.

Desde que la ciencia estudia el cerebro, con técnicas de resonancia magnética y técnicas craneales no invasivas, ha descubierto que un miedo puede interrumpir el crecimiento de las uñas, interrumpe el ciclo menstrual, si es un adolescente deja de crecer mientras tiene miedo. Cuando uno tiene miedo el cuerpo deja todas las funciones a medio plazo. Se olvida de ellas, porque ahora lo que tiene que hacer es sobrevivir.

Entre los científicos existía creencias hasta ahora divididas, por un lado estaban los partidarios que defendían que el entorno de una persona es lo que influye en su estado tanto mental como físico. Y por otro lado los que decían que el entorno no tenía nada que ver y que simplemente todo era cosa de genética.

No fue hasta que en Estados Unidos se hizo un estudio científico sobre la depresión, en el que se demostró en la primera parte del estudio que había un gen que era el responsable de la depresión. Pero lo más fascinante del estudio fue que  se demostró que este gen podía no expresarse en personas que viven un ambiente amable, amoroso, afectuoso, trasparente, y solidario.

Ahora ya sabemos que por mucha predisposición genética, el entono tiene un enorme poder en nuestras vidas y los sentidos juegan un importante papel  en el entorno. Ya sea una simple mirada, una palabra, el tacto, un sonido, o cualquier otra cosa que utilicemos dentro de una comunicación, es la manera en la que podemos conmover el alma de otro individuo.

El primer paso para vencer la soledad, es estar bien con uno mismo. Cuando logremos eso podremos estar bien con los demás, ya que a partir de ahí las personas empezaran a encontrarse a gusto con nosotros.

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FUENTE: El despertar interno

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Virus soledad…

Existe un virus muy dañino llamado soledad. Sin embargo es un virus que tiene tratamiento pues basta el contacto con otra persona para que desaparezca.

Los efectos de este virus son los siguientes, dependiendo de su gravedad: mal humor, tristeza, melancolía y depresión.

Aquellos que rápidamente se ponen en contacto con los demás pasan el virus muy rápidamente mientras que aquellos que tienden a aislarse suelen ponerse muy graves.

Algunos tratan de buscar excusas para su enfermedad: “soy así”, “no estoy mal”, “nadie me quiere”, “soy muy tímida/o”… Otros buscan rápidamente una solución y la encuentran. Se reúnen con viejos amigos, pasan a formar parte de alguna comunidad, realizan alguna actividad compartida con gente con sus mismos intereses o pasan más tiempo con su familia.

Acaban recuperándose totalmente y el virus abandona su cuerpo para buscar otro huésped.

Si eres portador/a de ese virus ya sabes la solución, no hay excusas. Aprovecha tu tiempo y ponte en contacto con otras personas, hay muchas maneras. Seguro que el cambio te sentará bien.

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FUENTE: Recursos Autoayuda

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S??lo o a solas…

Algunos la escogen, otros no pueden evitarla. La soledad sigue arrojando luces, sombras y mitos que es mejor desterrar. Porque una cosa es vivir en solitario y otra sentirse aislado.

Soledad

Los solitarios gozan hoy de prestigio social, con apelativo incluido, y en inglés, que hace más fashion (singles). Añaden a todo ello las excelencias de poder hacer la vida que quieren, de sentirse almas libres, sin pasar por el trámite de dar explicaciones. Cabe admitir nuevos modelos de convivencia, como el living apart togehter, algo así como “juntos pero no revueltos”, y una mayor autosuficiencia psicológica.

No obstante, una cosa es vivir solo, y otra, sentirse solo. Puede ser un gozo o puede ser un pozo.

Xavier Guix, artículo en el País Semanal.

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Sentarse quietamente…

“Tal como nos lavamos todos los días, así también tiene que existir la acción de sentarse quietamente con otros o a solas. Esta soledad creativa no puede ser sustituída por la enseñanza o impulsada por la autoridad externa de la tradición o inducida por la influencia de aquellos que desean sentarse quietamente, pero son incapaces de permanecer solos.

Esta soledad ayuda a la mente a que se vea con claridad a sí misma como en un espejo y a que se libere del inútil esfuerzo de la ambición con todas sus complejidades, temores y frustraciones que son el resultado de la actividad egocéntrica”.

Krishnamurti

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Estar solo…

Es bueno estar solo. Estar solo es hallarse muy lejos del mundo y, no obstante, caminar por sus calles. Estar solo subiendo por el sendero junto al veloz y ruidoso torrente de la montaña que rebosa con el agua de la primavera y las nieves derretidas, es estar atento a ese árbol solitario, único en su belleza.

El sendero llevaba muy lejos del ruidoso torrente y el silencio era absoluto. No había allí nadie con quién hablar y la mente no parloteaba. Sólo recientemente descubrió él que no había un solo pensamiento durante esos largos paseos por las calles atestadas o por los solitarios senderos. Él siempre había sido así, desde que era niño; ningún pensamiento penetraba en su mente. Él sólo observaba y escuchaba, y nada más. En estos paseos, con gente o sin ella, todo movimiento del pensar estaba ausente. Eso es estar solo.

Krishnamurti

Solo

FUENTE: Krishnamurti.es

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