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Te quiero…

Sabes que tengo una herida en el corazón que no ha cicatrizado
y que es la única razón por la que no te he podido amar hasta ahora.
Sé que es así y me duele mucho admitirlo
pero es un sentimiento que tiene que nacer sólo.

Un corazón herido de amor no puede amar
Un corazón partido en dos no es fácil de pegar,
busco razones para poderte amar
pero un cielo nublado no me deja de acechar.

Pero, siendo así, aún tengo mi caja de los mil tequieros
de los cuales algunos te voy a regalar,

Te quiero, porque me encantan tus labios
Te quiero, porque me gustan tus ojos en la cercanía de los míos
Te quiero, porque eres encantadora y sensible
Te quiero, porque me haces sentir especial
Te quiero, porque me comprendes y escuchas mis lamentos
Te quiero, porque dejas que te ilumine mi farolillo
Te quiero, porque no exiges nada de mí
Te quiero, porque aceptas una situación en desventaja
Te quiero, porque me siento muy querido por tí.

Te quiero…

Labios
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Mi primera historia…

Esta es mi primera historia particular que me gustaría contar cuando aún no hace veinticuatro horas que he nacido. Unos días antes de cumplirse la fecha que me correspondía nacer mi mama empezó a desarrollar una enfermedad denominada Síndrome de Hellp.

El Síndrome de Hellp es una condición médica rara, pero que pone en peligro la vida tanto de la mama como la del bebe. Todavía no se conoce a ciencia cierta la causa de este síndrome pero a mí eso no me preocupa y menos ahora que acabo de nacer. En realidad toda esta información médica me la ha contado un tío curioso que tengo y que a decir verdad es un poco incrédulo, pero yo para hacerle pensar un poco le he mandado alguna señal.

Debido a que la mayoría de los síntomas que produce esta enfermedad son comunes en un embarazo normal o se parecen a otras molestias, el Síndrome de Hellp es difícil de diagnosticar. Por todo ello, a mi mama no se le detectó esta dolencia antes de yo nacer. Hoy en día existen diversos tratamientos para mantener al binomio madre – hijo en condiciones estables y controlables durante un mayor período de tiempo pero el único tratamiento eficaz que se conoce hasta el momento es el de interrumpir el embarazo o adelantar el parto.

Por tanto, ante tal circunstancia y como ni los médicos ni mis padres se habían dado cuenta, he decido adelantarme y nacer para que, tanto mi mama como yo, podamos vivir. Es cierto que mi papa, mi abuelos y tíos pasaron unas horas angustiados, sin saber bien lo que estaba pasando, pero una vez pase todo y mi mama empiece a recuperarse entenderán que era lo mejor. Además, he tenido la posibilidad de escoger un día muy significativo para nacer.  He nacido el mismo día que la hermana de mi abuelo, que no conoceré en esta vida, pero que desde donde está me ha ayudado a tomar la decisión de adelantarme. Quiero decirle a mi mama que no se preocupe que tiene un ángel de la guarda que velará por ella siempre, un ángel en honor al cual llevaré con orgullo mi segundo nombre.

Así pues inicio mi camino por esta vida de forma peculiar pero vengo con mucho ánimo para dar alegría a mi familia.

Hasta otra, mil besos para todos.

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A mi querida esposa….

Un pequeño homenaje a mi abuelo, que escribió esta preciosa nota dedicada a mi abuela. Realmente dentro de ese “abuelo estricto” había alguién muy sensible.

 

Anoche mientras dormía
del cansancio fatigado,
no se que sueño adorado
cruzó por la mente mía.

Soñé que te quería
y que tu me acariciabas
que muchos besos me dabas
llenos de inmenso cariño
y como si fuese un niño
llorando me despertaba.

Volví a conciliar el sueño
después de pasar un rato, y
en el clavé tu retrato y
otra vez como un niño
llorando me despertaba.

Francisco García Guerra

Nota
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Contrastes …

Ya pasó el día de reyes, día de mil ilusiones, regalos, alegrías, tallas grandes, camisetas de color equivocados, papeles por toda la casa, roscón, chocolate y sobre todo día de los peques.

Cierto es que en lo personal ya no lo vivo con esa ilusión del pasado, cuestión perfectamente lógica por el devenir de los años y mi empeño en salirme de los tradicionalismos. Quizás recuerdo aquella época en la que a las nueve de la mañana estaba la calle plagada de niños (entre los que me econtraba yo) enseñando sus patines, sus bicicletas, sus muñecas, el balón, el equipaje del fútbol, el coche teledirigido, …. y sin embargo en la época actual hay un silencio sepulcral en las calles. Los tiempos cambian, supongo que para mejor.

Este año he tenido el aliciente de los primeros reyes de mis dos sobrinas que rondan los dos años y debo reconocer que ha teñido de otro color el día. Pero por otro lado el día me ha regalado una sensación con un tono de color más oscuro.

Esa tarde viví la alegría de unos padres que dan sus regalos a sus nenas, que corretean por toda la casa con sus regalos y comprobé en las caras de las mamás y los papás como emitían más ilusión que en la de sus hijos.

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La princesa de los ojos y la sonrisa …

Todo empezó un día que parecía que el mundo se acababa. Después de 9 años y medio una relación se rompe. Lo que iba a ser ya no sería y lo que era ya se había convertido en lo que fue. Tocaba época de crisis, de recapitulación, de un nuevo comienzo. Y así fue, empezó el resto de mi vida. Pero entonces ocurrió algo inesperado. Alguien que ya estaba a tu alrededor de repente, te regala una sonrisa, te regala un abrazo, te regala una mirada. Una mirada con unos ojos increíbles, con un brillo especial. Descubres un ser con un sentir especial, diferente. Y con ese ser abres una puerta a un nuevo mundo. Un mundo lleno de sensaciones, sensaciones que habitaban en mi pero que no sabía que tenía. Y así, de repente todo cambia encuentras luz en un túnel en el que estabas perdido, encuentras las respuestas a tus preguntas.

Casi sin darte cuenta comienza una nueva relación, diferente, fresca, impregnada de un cariño especial. No sabes como llamarla, no sabes como definirla, sólo sabes que es real y que la estas viviendo con mucha intensidad. Te inventas un contrato de amor, con cláusulas y todo. Pero ahí esta el error, es imposible cumplir un contrato que sabes que al final no quieres cumplir. Cometes el error de plantar la semilla del amor. Y ella hizo que esa semilla creciera. No tuvo que empeñarse mucho. Simplemente ser como es, por dentro y por fuera. Un ser cariñoso, generoso, lleno de rebeldía, inquieto, encantador, soñador, realmente una mujer preciosa. Esa semilla creció rápidamente y en poco tiempo se convirtió en el “árbol del amor”. Un árbol de tronco firme y preciosas hojas llenas de esperanzas.

A la par y lamentablemente, ese proceso no se produjo en ella. La semilla no fecundó y posiblemente nunca se plantó. Y llega el día en que lo descubres, sientes que ese ser se aleja, pone su mirada en otra sensación. Otro ser le ha regalado una semilla y ella aún no lo sabe, pero la aceptará. Tu lo percibes, será intuición, será la experiencia pero lo sientes. El cielo de tu corazón se nubla, el pecho te ahoga, el apetito desaparece, su recuerdo te persigue. Parece que no hay salida. No dejas de mirar al árbol. Ves que sus raíces están profundamente agarradas a la tierra. No sabes que hacer, lloras, gritas, te enfadas, la odias. Pero no la odias en realidad, es que sientes que la amas por lo que te dio y no puedes soportar que te lo haya quitado.

Todo este camino de desazón es un mal compañero de viaje. Llega un momento en el que hay que empezar a tomas decisiones. Empeñarse en sufrir o empeñarse en no sufrir. Evidentemente optas por lo segundo. Hay que empezar a dejar de llorar por algo que ya acabó para empezar a sonreír porque sucedió. Sabes reconocer que ese sentimiento que ha nacido en ti ha sido tan bonito que se convirtió en el amor más intenso que jamás había sentido. Lamentablemente no tuvo su culminación final en ella pero eso no elimina ni le resta ni un ápice de brillo. Si eres capaz de sentir así vas por buen camino. Estas vivo y mantienes intacta tu capacidad de sentir. En el amor hay tres variables, tu, ella y la pareja. Por suerte o por desgracia no puedes manejarlas a las tres. Así es y así debe ser.

Ahora sólo queda pasar página. Hay que decidir que hacer con ese sentimiento. Empeñarse en no amar es más difícil de lo que uno se pueda imaginar, incluso me atrevería a decir que es imposible. En este último tiempo he dado algunos pasos atrás, le he contado a ella todo este sentir. Me lo prometí una y mil veces. Encontré una y mil razones para callarlo pero solo necesitaba verla sonreír para derribarlas todas de un plumazo. Intento no molestarla pero se que ella no se siente cómoda. Me pregunto, ¿Algo que es tan bonito no puede hacer sentir mal a nadie?. Pero se que me equivoco. Entonces ocurre lo que nunca quisieras que pase. Es ella quien te lo pide. Es ella quien necesita que dejes de amarla. Siento mucho causarle malestar pero es lo último que quisiera. Así que sólo te queda dejar que ese sentimiento siga su proceso natural. El sólo sabrá donde colocarse. De vez en cuando lo miraré en la distancia, lo mimaré, lo recordaré.

Todo este vendaval de sensaciones lo ha provocado una princesa, una princesa que pertenece a un mundo donde no hay reinos. A pesar de que las lágrimas recorren ahora mis mejillas para mi es y será siempre la “princesa de los ojos y la sonrisa”.

no me amastes e intenté que me amaras
no me amastes y esperé a que amaras
no me amastes y te amé
y ahora que tu me lo pides no dejaré de amarte
pero si tendrás el regalo de mi silencio.

No te volveré a molestar, recibe un diluvio de perdones, pero sabes que siempre tendrás ese amigo que quiere que escribas renglones en su libreta y que le dejes escribir renglones en la tuya. Al menos nació una bonita amistad que espero que sigas disfrutando.

Te quiero

Princesa

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