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Te ofrezco…

¿Con qué te puedo retener?
Te ofrezco calles estrechas,
ocasos desesperados,
la luna de los raídos suburbios.

Te ofrezco la amargura de un hombre que
ha mirado largo y tendido a la solitaria luna.

Te ofrezco mis ancestros, mis muertos,
los fantasmas que los vivientes han honrado en mármol:
el padre de mi padre muerto en la frontera de Buenos Aires,
dos balas atravesándole los pulmones, barbudo y muerto,
rodeado por sus soldados en el cuero de una vaca;
el abuelo de mi madre –con apenas veintidós años–
encabezando una carga de trescientos hombres en Perú,
ahora fantasmas en caballos desvanecidos.

Te ofrezco cualquier revelación que puedan tener mis libros,
cualquier masculinidad o humor en mi vida.

Te ofrezco la lealtad de un
hombre que nunca ha sido leal.

Te ofrezco el núcleo de mí que he guardado,
de algún modo: el corazón central que no trata con palabras,
no trafica con sueños, y no ha sido tocado por el tiempo,
por las alegrías, por las adversidades.

Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista en el ocaso,
años antes de que nacieras.

Te ofrezco explicaciones sobre vos, teorías sobre vos,
auténticas y sorprendentes noticias sobre vos.

Puedo darte mi soledad, mis tinieblas, el hambre de mi corazón;
estoy tratando de comprarte con incertidumbre, con peligro, con derrota.

Jorge Luis Borges

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El arbol de los amigos…

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.

A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro corazón.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras vidas.

Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.

Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.

JORGE LUIS BORGES

Arbol11
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El espejo…

Yo, de niño, temía que el espejo

me mostrara otra cara o una ciega

máscara impersonal que ocultaría

algo sin duda atroz.

 

Temí asimismo

que el silencioso tiempo del espejo

se desviara del curso cotidiano

de las horas del hombre y se hospedara

en su vago confín imaginario

seres y formas y colores nuevos.

 

(A nadie se lo dije; el niño es tímido).

Yo temo ahora que el espejo encierre

el verdadero rostro de mi alma,

lastimada de sombras y culpas,

el que Dios ve y acaso ven los hombres.

 

Jorge Luis Borges

Espejo

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Dime por favor…

Dime por favor donde estás, en que rincón puedo no verte, dónde puedo dormir sin recordarte y dónde recordar sin que me duela.

Dime por favor dónde pueda caminar sin ver tus huellas, dónde puedo correr sin recordarte y dónde descansar con mi tristeza.

Dime por favor cuál es el cielo que no tiene el calor de tu mirada y cuál es el sol que tiene luz tan sólo y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor cuál es el rincón en el que no dejaste tu presencia. Dime por favor cual es el hueco de mi almohada que no tiene escondidos tus recuerdos.

Dime por favor cuál es la noche en que no vendrás para velar mis sueños… Que no puedo vivir porque te extraño y no puedo morir porque te quiero.

 

Jose Luis Borges

Anoranza

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El remordimiento…

He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer.

No he sido feliz.

Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan,

Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad.

Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje.

Me legaron valor. No fui valiente. No me abandona. Siempre está a mi lado La sombra de haber sido un desdichado.

 

Jose Luis Borges

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El enamorado…

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas, lámparas y la línea de Durero, las nueve cifras y el cambiante cero,debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron Persépolis y Roma y que una arena sutil midió la suerte de la almena que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pirade la epopeya y los pesados mares que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira. Sólo tú eres. Tú, mi desventura y mi ventura, inagotable y pura.???

 

Jose Luis Borges

Enamorado2

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Al espejo…

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano, el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?

Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.

El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.

Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…
 

Jose Luis Borges

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Sigo en pie…

Me siento, a estas alturas de la vida, casi igual que cuando era joven. Mis propósitos, afanes, preocupaciones, planes, ilusiones, temores, limitaciones, aspiraciones y aficiones tienen, en lo general, las mismas características que en aquellos tiempos.

Estoy muy lejos de plantear mi felicidad en base a los bienes materiales y sigo siendo capaz de disfrutar lo que tengo sin caer en la desesperanza por obtener aquello de lo que carezco.

Tengo la fortuna de apreciar y dimensionar lo que me rodea y vivo en armonía con lo que soy capaz de generar por medio de mi trabajo diario.

Sigo esforzándome diariamente por ganarme el cariño y respeto de mi familia, amigos y compañeros de trabajo, pues siempre he sabido que los amores se mantienen y crecen a la luz de la devoción y cariño con el que se cuidan y bastante bien les hace regarlos frecuentemente con agua del corazón.

Mantengo vivos mis amores, los pasados y los presentes, porque ellos me dan la energía para seguir caminando.

Conservo los afectos de mis amigos en el reducto interno que para cada uno he ido formando a través de los años y lo cuido como un espacio que a perpetuidad y por derecho a cada uno corresponde.

Guardo un especial agradecimiento a todos aquellos que han aportado con generosidad un pedacito de su alma y su corazón contribuyendo a hacer de mi lo que soy ahora y lo que seré mañana.

Uso como energía pura la confianza que tuvieron y tienen en mi quienes me han ayudado a formarme durante todos estos años. Esas personas que estuvieron conmigo durante mis años niños, mis años jóvenes y mis años adultos, y que, en conjunto me han preparado, espero, para vivir bien mis años viejos que pronto habrán de venir.

Tengo presente a mis antepasados quienes me ofrecieron sus hombros para que mis pies comenzaron su trayecto y ahora cuido que mi par de piernas sean fuertes para que se apoyen en ellas los pasos de quienes de mi nacieron. Procuro que mis pies se conserven firmes y en contacto con el piso, aunque es frecuente que mi imaginación se de el lujo de volar y de soñar con un armonioso hoy y un mejor mañana.

Cuando en mi existe frío, producto de las lejanías, desavenencias y desencuentros con mis semejantes, llamo a la hoguera de mi corazón para que me fortalezca, y le pido que me de el calor que me permita asumir mis culpas para saber pedir perdón.

Y cuando recibo por cualquier motivo la disculpa ajena, trato de ser de fácil perdón y olvido. Bastante penitencia paga quien asume su culpa como para se cometa el exceso de hacerle el momento más difícil.

Procuro vivir en paz conmigo mismo, pues se bien que no se puede ofrecer tranquilidad cuando uno mismo no la tiene para si.

Se que para volar solamente se requiere dar fuerza a las alas de nuestra imaginación y tomar rumbo hasta donde la nada existe.

Sueño con una vejez acompañada en donde la acompañada, mano de ella sea mi guía y donde la mía sea su sostén.

Quiero repetirme en cada acto de quienes buscan una forma digna de vivir y que sus afanes impregnen mi alma para seguir adelante y vivir cada día como manda Dios.

Quiero tener algún día el privilegio de llegar hasta lo más alto donde el espíritu alto, tiene su fortaleza y nuestra fe su razón de ser.

 

Jorge Luis Borges

Caminando-descalza

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Y uno aprende…

Y UNO APRENDE...después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma… 

y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañia no significa seguridad…

y uno empieza a aprender, que los besos no son contratos y los regalos no son promesas... y que uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos…

y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes….y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad…

y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema…asi que… uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores…

y uno aprende que ,realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale….

y uno aprende y aprende

y que con cada día, uno APRENDE….. 

 

Jorge Luis Borges

Aprendetb81

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Instantes…

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

Poema atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair.

Un texto lleno de sabiduría así que no esperes a tener 85 años para poder vivir esos “intantes”.

Instantes-minimos-l-azanza-20

Foto: Luis Azanza

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