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Regalos…

Una vez,un maharajá que tenía fama de ser muy sabio cumplió 100 años. El acontecimiento fue recibido con alegría, ya que todos querían mucho su gobernante. En el palacio se organizó una gran fiesta para aquella noche y fueron invitados poderosos señores del reino y de otros países.

Llegó el día, y una montaña de regalos se amontonó en la entrada del salón, donde maharajá iba a saludar a sus invitados.

Durante la cena, el maharajá pidió sus sirvientes que separaran los regalos en dos grupos: los que tenían remitente y los que no se sabía quien los había enviado.

A los postres, el rey mandó traer todos los regalos en dos montones. Uno de cientos y grandes costosos regalos, y otro más pequeño, con sólo una docena de presentes.

El maharajá empezó a abrir los regalos del primer montón y fue llamando a quien se los había enviado. A cada uno lo hacía subir al trono y decía: “Te agradezco tu regalo, pero te lo devuelvo y estamos como antes”. Y devolvía el regalo, sin importar que fuera.

Cuando terminó con el primer montón, se acercó a la segunda montaña de regalos y dijo: “Estos regalos no tienen remitente. Estos si los voy a aceptar porque no me obligan a nada y, a mi edad, no es bueno contraer deudas”.

 

Jorge Bucay

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Disfrutar…

La palabra disfrutar proviene, y no por casualidad, de la palabra fruto. Disfrutar quiere decir tomar del árbol de la vida sus más preciados frutos y saborearlos; saborear el hecho de vivir.

Qué estúpido sería tomarnos el trabajo de hacer crecer un árbol y después no permitirnos siquiera tomar esos frutos para sentir su sabor. Qué idiota suena el trabajo de hacer crecer los frutos que uno nunca comerá, ni dejará para que otros coman, ni regalará a nadie para que disfrute, ni pondrá a disposición de quien los precise.

A veces me resulta muy triste hablar con gente que me cuenta que se ha pasado toda la vida preparando el terreno, toda la vida aireando la tierra, toda la vida comprando abonos y fertilizantes, toda la vida consiguiendo semillas más y más sofisticadas, toda la vida viajando a buscar los fertilizantes más caros, y los tutores más específicos, gente que ha gastado fortunas en planes de riego y tiempo incontable en su sacrificio personal, y ha cuidado esas plantas renunciando a muchas cosas, hasta verlas crecidas. Gente que ahora, que encuentra esos árboles allí, con los frutos prontos… ahora, no se anima a comer de ellos.

Qué estúpida esencia la del ser humano cuando obra de esta manera. Qué imbécil idea de lo que es la vida hacer crecer el fruto para luego no darse el permiso de disfrutarlo. Qué bueno sería animarse a saber que aquello que le da sentido a la siembra es poder disfrutarla, o poder compartirla, o poder decidir cederla para que otro la disfrute.

Jorge Bucay

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La regla del oso idiota…

Muchas veces confundimos sueños con expectativas sin darnos cuenta que, mientras los sueños nos abren el mundo,

las expectativas nos encierran en la espera pasiva de lo deseado…

¿Por qué nos aferramos sorprendentemente a ellas?

¿Qué pasa si no puedo aceptar tener que renunciar a lo que “tanto deseo”?

¿Qué pasa si siento que no puedo armar mi proyecto de vida?

Tenemos un deseo determinado.

Queremos algo con el alma, con todo nuestro ser.

Soñamos día y noche con tenerlo.

Este es el momento de aplicar una regla básica:

La regla del oso idiota.

Esta regla comienza con la “O” del oso.

¿Usted quiere algo?

Obténgalo!!!

“Obtenga” lo que usted quiere, juéguese la vida para obtenerlo!!!

corra el riesgo!!!, comprométase con su deseo!!!

¿Qué busca? ¿El amor de ésa persona “tan especial”?…

¿Esa casa “tan soñada”?… ¿Ese trabajo?…

Vaya, salga a buscarlo y obténgalo!!!

Pero…, uno puede darse cuenta que a veces es imposible obtener lo que quiere.

Entonces, ¿qué dice la regla en segundo lugar?

¿No puede “obtener” lo que quiere?…

(Y siguiendo con la “S”, la segunda letra del oso)

Nos dice:

Sustitúyalo!!!

“Sustitúyalo” por otra cosa!!!

– Esa persona “tan especial y única” no me quiere…

Pues bien, que lo quiera otra persona.

– Esa otra tampoco me quiere….

Entonces, busque un marinero!!!

Cómprese una mascota!!!

– Ah… No!!! Imposible sustituirla!!! “Como ésa persona no hay…”

Entonces, ¿qué nos dice la regla en tercera instancia?…

¿No lo pudo “obtener”?… ¿No lo puede “sustituir”?…

(Y siguiendo con la “O”, la tercera letra del oso)

Nos dice:

Olvídelo!!!

-Ah No, “Imposible”…..

¿Cómo imposible?

– Siii, “Imposible olvidarla!!!” “Éso si que es i-m-p-o-s-i-b-l-e!!!”

Ahhh… “¿Imposible?”

Entonces… si no lo puede OBTENER, si no consigue SUSTITUIRLO,

si no quiere OLVIDARLO…

La “Regla” dice que Ud. es un “IDIOTA”.

Quedando así constituida “LA REGLA DEL OSO IDIOTA”.

Tal vez no sea tan fácil “decidir” que puedo Olvidar.

“SI” puedo “decidir” no quedarme pegado a lo que creo que es imposible.

Y éso es lo neurótico, lo ridículo, lo “idiota”.

 

Jorge Bucay

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Como crecer…

Cuentan que una tarde un rey que amaba las plantas y las flores, al regresar de un largo viaje, decidió caminar un poco por su jardín. Recordaba que había dado instrucciones precisas a los jardineros para el cuidado de cada planta. Sin embargo descubrió con tristeza que sus árboles, arbustos y flores, muchos de los cuales había plantado el mismo se estaban muriendo.

Con angustia, les preguntó que les pasaba.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.

Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que

El rey preguntó:¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y

La flor contestó:No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías

En aquel momento supimos que nuestra mejor manera de agradecerte es ser Fresia de la mejor manera que pudieramos llegar a ser. Y eso

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia al mundo en el que has nacido. 

Simplemente mírate a ti mismo.

Sé quien eres y sé consciente de ello.

No hay posibilidad de que seas otra persona. 

Podés disfrutarlo y florecer regado con tu amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena, tratando de ser otra cosa.

Tú decides.

 

Jorge Bucay

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El afecto…

El afecto es una de las pocas cosas cotidianas que no depende sólo de lo que hagamos nosotros ni exclusivamente de nuestra decisión, sino de que suceda.

Quizás pueda impedirlo, pero no puedo causarlo.

Sucede o no sucede, y si no sucede, no hay manera de hacer que suceda, ni en mi ni en ti.

 

Jorge Bucay

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Corre riesgos evaluados…

Es arriesgado lanzarse a la piscina sin saber si hay agua….

y a veces hay que hacerlo.

Pero es siempre una tontería absurda tirarse sin saber siquiera si hay piscina…

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Jorge Bucay, 20 pasos hacia delante

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La historia del amor…

Una antigua y conocida leyenda cuenta que todas las vivencias y las emociones humanas solían encontrarse en un frondoso bosque mágico para jugar. Allí, el odio, la esperanza, la envidia, el amor y el miedo correteaban riendo sin parar perseguidas por el rencor, la locura, la traición, la alegría y la curiosidad. Dicen que un día, jugando al escondite, la locura buscaba al amor, que se había escondido entre una montaña de hojas, la traición le acercó un tridente de afiladas puntas y la instó a pinchar el follaje para descubrirlo.

Así lo hizo la locura sin sopesar el daño que resultaría de su acción. Cuenta la leyenda que, desde entonces, el amor se quedó ciego y que la locura, llena de culpa, decidió guiar sus pasos. Después de tanto andar juntos el amor y la locura, terminaron haciendo pareja y disfrutaron inmensamente. Pocas cosas son eternas, y llegó un momento en el que el amor, cansado de tanto delirio, descontrol e incertidumbre, dejó a su lazarillo y decidió casarse con la razón.

El amor no se equivocó en su decisión, porque guiado por la razón los peligros desaparecieron y las inseguridades se desvanecieron con ellos. Nada es perfecto, porque pasado un tiempo el amor empezó a darse cuenta de que en medio de tanta seguridad estaba muy tranquilo pero se aburría como una ostra. Después de mucho pensarlo y consultarlo con su amiga la fantasía, el amor tomó una decisión, o mejor dicho dos:

1.- Seguiría casado con la razón.

2.- y se daría la libertad de vez en cuando de encontrarse con su vieja y amante compañera, para dejarse llevar por ella y perderse en la locura, por un rato, antes de volver, renovada, a los seguros brazos de la razón.  

 

Jorge Bucay

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Riesgo…

Un viejo poema que circula por ahí nos dice que cada cosa, cada actitud, cada acción es un riesgo que uno corre.

REIR ES UN RIESGO.
LLORAR ES UN RIESGO.
HACER COSAS NUEVAS ES UN RIESGO.
HACER COSAS DIFERENTES ES UN RIESGO.
AMAR ES UN RIESGO.
CONOCER GENTE ES UN RIESGO.
COMER LO QUE MAS TE GUSTA ES UN RIESGO.
SUBIR A UN AVION ES UN RIESGO.

Pero el poema tambien dice que el mayor de todos los peligros es querer vivir una vida sin correr ningún RIESGO.

 

Jorge Bucay

Riesgo

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