Archivo de la etiqueta: jorgebucay

Rendirse jamás…

Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias…

De esto se trata, en gran medida, el «ser o no ser» felices. Se trata de qué hicimos con nuestros sueños.

Porque sueños tenemos todos:

sueños propios y
sueños prestados,
sueños humildes y
sueños de grandezas,
sueños impuestos y
sueños olvidados,
sueños horribles y
sueños encantadores.

Nuestra vida está llena de sueños.

Pero soñar es una cosa y ver qué hacemos con nuestros sueños es otra.

Por eso, la pregunta inicial es, siguiendo al tango, qué hicimos, qué hacemos y qué haremos con esa búsqueda llena de esperanzas que los sueños, ellos, prometieron para bien y para mal a nuestras ansias.

Extracto del libro “El camino de la felicidad”

Jorge Bucay


Photo Credit: chiaralily Flickr via Compfight cc

Anuncios
Etiquetado

Entrevista a Jorge Bucay…

“Los cuentos se pueden usar para dormir a los pequeños o para despertar a los grandes”

Vivimos en la era de las nuevas tecnologías que se caracteriza por una abundancia de información y estímulos a cualquier momento a través de internet, las redes sociales y los móviles. Todo esto puede ser muy útil, pero también tiene su lado oscuro. ¿Qué opinas sobre ella? ¿Tienes presencia en las redes sociales (Facebook, Twitter, etc)?

Creo que la web es el mayor y más beneficioso invento del mundo moderno y que debemos ocuparnos de que sea solo eso y no permitir que se convierta también en el reducto de algunos miserables como los pedófilos, los estafadores o los violadores de intimidades ajenas. Ya no tengo ninguna presencia en la web. Quizás porque no la necesito. Ninguno de los más de 40 bucay de facebook es mio. Ninguna de las 70 direcciones de twitter que usan mi nombre, me pertenece. No tengo sitio propio. Solo mi mail personal.

Los cuentos han sido importantes para ti desde el primer momento de tu vida. Eres nieto de un abuelo árabe y otro judio que contaban cuentos todo el tiempo. ¿Qué función tienen para ti los cuentos?

Me gusta pensar en aquella frase de los hermanos Grimm, que Cortazár también citaba: Los cuentos se pueden usar para dormir a los pequeños o para despertar a los grandes.

Has trabajado como terapeuta de parejas. ¿Qué has aprendido con este trabajo sobre el amor de pareja? ¿Qué es para ti la definición del amor?

Supongo que he aprendido lo mismo que todos aprenden estando en pareja, sólo que ahora se que nombre ponerle a esas cosas. El amor es la decisión de trabajar voluntariamente para ayudar a que otra persona sea libre de elegir lo que quiere (aún cuando lo que después elija, no te incluya o no te guste).

¿Practicas alguna forma de meditación? ¿Es imprecindible practicar alguna forma de meditación para vivir conscientemente y conectado con nuestro ser real?

Podría llamarse así, si quieres. Dedico algunas horas de cada semana a no hacer nada, quiero decir: No pensar, no leer, no escuchar música, no mirar el paisaje…. No hacer nada, nada de nada. Y respecto de la segunda parte de la pregunta: no. No creo que sea imprescindible. Puede ser recomendable o conveniente, ¿pero imprescindible? No.

Qué opinas de las métodos que usamos para educar nuestros hijos… ¿Qué cambiarías en los sistemas de educación para que nuestros hijos crecen más sanamente?

Descartaría todo asomo de educación por medio de la competencia como estímulo. Usaría más los métodos de descubrimiento y experiencia que los de memorizar datos. Elegiría más temas de humanidades y menos de ciencias clásicas.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿Seguirás publicando libros? ¿Quizás puedes hablarnos de tu actual proyecto en México?

No tengo ahora más planes concretos que sostener el proyecto de educación en Desarrollo Humano que dirijo para la Universidad Juarez del Estado de Durango y para el Gobierno del Estado. Tengo allí bajo mi tutela a 22 jóvenes avanzados de las universidades de psicología, trabajo social y comunicación, a los que entreno y coordino desde hace un año, para que den talleres gratuitos a la población del estado. Se llaman las Águilas de Durango y están realmente cambiando un pedacito de la sociedad más desprotegida.

Jorge Bucay (Cuentos para pensar)

FUENTE: SLOYOU

Etiquetado

Optimismo…

En imágenes una entrevista maravillosa de Juan Ramón Lucas en su programa “En días como hoy” de Jorge Bucay hablando sobre el optimismo. El optimismo es trabajar con alegría, alejemos la necedad y a los pesimistas de nuestro lado.

Etiquetado ,

Cuentos para pensar (AUDIO)…

Tras llevarnos de la mano por los senderos mágicos de los cuentos ancestrales de Déjame que te cuente…Jorge Bucay, nos ofrece ahora estas historias, fruto de su propia inventiva.

Su objetivo es crear un vínculo con el lector en el que el cuento se convierta en un lazo único con el escritor. Bucay, ante todo, hace una apología de la solidez y la fiabilidad de la indiscutible mirada del sentido común.

http://www.ivoox.com/cuentos-para-pensar-jorge-bucay_md_345178_1.mp3″ Ir a descargar

Etiquetado

Mis galletitas…

 A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren viene con retraso y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.

Un poco fastidiada, la señora va al kiosco y compra una revista, un paquete de galletitas y una lata de naranjada. Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén.

Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. De pronto, la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispusta a ser grosera, pero tampoco a hacer ver que no ha pasado nada; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe y toma otra galletita. La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho. El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita.

– No podrá ser tan caradura – piensa

.. y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas. Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

– ¡Gracias! – dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
– De nada – contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega. Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa:

– Sinverguenza.

Siente la boca reseca de ira. Abre el bolso para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas. !Intacto!

Maestro: las cosas no son siempre como pensamos.

Jorge Bucay

FUENTE: Contarcuentos

7355505860_cc12c21e64_b

Photo Credit: rofi via Compfight cc

Etiquetado

¿DÓNDE ESCONDIERON LA FELICIDAD?…

Poco después de que empezara a existir la humanidad se reunieron varios duendes para estudiar el modo de quitar la alegría a los moradores de la tierra.

Uno de ellos dijo: «Debemos quitarles algo, pero, ¿qué les quitamos?». Después de mucho pensar, otro dijo: « ¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad. El problema va a ser dónde esconderla para que no puedan encontrarla».

Propuso el primero: «Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo». A lo que inmediatamente repuso otro: «No, recuerda que tienen fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está».

Luego propuso otro: «Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar». Y otro contestó: «No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará».

Uno más dijo: «Escondámosla en un planeta lejano». Y le dijeron: «No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que puedan viajar a otros planetas, y la van a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad».

El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio y escuchando atentamente las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas, y entonces dijo: «Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren». Todos le miraron asombrados y preguntaron al unísono: « ¿Dónde?».

El duende respondió: «La esconderemos dentro de ellos mismos, así estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán».

Todos los duendes estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

JORGE BUCAY

1237910_676942088991881_1746903055_n

FUENTE: PSICOLOGÍA EMOCIONAL

Etiquetado ,

Fotoquotes…

Tú eliges hacia dónde y tú decides hasta cuándo, porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo.

Jorge Bucay

1167123_540763015996799_93810197_o

Etiquetado

Antes de morir…

Antes de morir hija mia, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
A disfrutar del amor,
a confiar en tu fuerza,
a enfrentar tus miedos,
a entusiasmarte con la vida,
a pedir ayuda cuando la necesites,
a permitir que te consuelen cuando sufres,
a tomar tus propias decisiones,
a hacer valer tus elecciones,
a ser amiga de ti misma,
a no tenerle miedo al ridículo,
a darte cuenta de que mereces ser querida,
a hablar a los demás amorosamente,
a decir o callar según tu conveniencia,
a quedarte con el crédito por tus logros,
a amar y cuidar la pequeña niña que hay en tí,
a superar la adiccion a la aprobación de los demás,
a no absorber las responsabilidades de todos,
a ser consciente de tus sentimientos y actuar en consecuencia,
a no perseqguir el aplauso sino tu satisfacción con lo hecho,
a dar porque quieres, nunca porque lo creas tu obligación,
a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo,
a aceptar tus limitaciones y tu vulnerabilidad sin enojo,
a no imponer tu creterio ni permitir que te impongan el de otros,
a decir que sí, sólo cuando quieras y decir que no sin culpa,
a vivir en el presente y no tener expectativas,
a tomar más riesgos,
a aceptar el cambio y revisar tus creencias,
a trabajar para sanar tus heridas viejas y actuales,
a tratar y exigir ser tratada con respeto,
a llenar primero tu copa y justo después la de los demás,
a planear para el futuro pero no vivir en él,
a valorar tu intuición,
a celebrar las diferencias entre los sexos,
a desarrollar las relaciones sanas y de apoyo mutuo,
a hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades,
a aceptarte como eres,
a no mirar atrás para ver quien te sigue,
a crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos,
a permitirte reir a carcajadas por la calle sin ninguna razón,
a no idolatrar a nadie, y a mí… menos que a nadie.

Jorge Bucay

4363035521_cf4a3f55b6_o

FUENTE: Los ojos del pelícano

Etiquetado

YO SOY PETER…

 Era un bar de mala muerte, en uno de los barrios más turbios de la ciudad..El ambiente sórdido parecía extraído de una novela policial de la serie negra.

Un pianista borracho y ojeroso golpeaba un blues aburrido, en un rincón que apenas se divisaba entre la escasa luz y el humo de cigarrillos apestosos.

De repente, la puerta se abrió de una patada. El pianista cesó de tocar y todas las miradas se dirigieron a la puerta.

Era una especie de gigante lleno de músculos que se escapaban de su remera, con tatuajes en sus brazos de herrero.

Una terrible cicatriz en la mejilla le daba aun más fiereza a su cara de expresión terrible.

Con una voz que helaba la sangre, gritó:

—¿Quién es Peter?

Un silencio denso y terrorífico se instaló en el bar. El gigante avanzó dos pasos y agarró una silla y la arrojó contra un espejo.

—¿Quién es Peter? –volvió a preguntar.

De una mesa lateral, un pequeño hombrecito de anteojos corrió su silla, sin hacer ruido caminó hacia el gigantón; con voz casi inaudible, susurró:

—Yo… yo soy Peter.

—Ah, tú eres Peter, yo soy Jack, ¡hijo de ****!

Con una sola mano lo levantó en el aire y lo arrojó contra un espejo. Lo levantó y le pegó dos cachetadas que parecía que le arrancarían la cabeza. Después le aplastó las gafas. Le destrozó la ropa y por último, lo tiró al piso y le saltó sobre el estómago.

Un pequeño hilo de sangre empezó a brotar de la comisura de la boca del hombrecito, que quedó tirado en el piso semiinconsciente.

El gigantón se acercó a la puerta de salida y antes de irse, dijo:

—¡Nadie se burla de mí, nadie! –y se fue.

Apenas la puerta se cerró, dos o tres hombres se acercaron levantar a la víctima de la paliza. Lo sentaron y le acercaron un whisky.

El hombrecito se limpió la sangre de la boca y empezó a reírse. Primero suavemente y después, a carcajadas.

La gente lo miró sorprendida..¿Los golpes lo habían dejado loco?

—Ustedes no entienden –dijo, y siguió riéndose— yo sí me burlé de ese idiota…

Los otros no podían evitar la curiosidad y lo llenaron de preguntas:

¿Cuándo?

¿Cómo?

¿Con una mujer?

¿Por dinero?

¿Qué le hiciste?

¿Lo mandaste preso?

El hombrecito siguió riendo.

—No, no. ¡Yo me burlé de ese estúpido ahora, delante de todos. Porque yo… ja, ja, ja… yo…

…¡Yo no soy Peter!

Me fui del consultorio riéndome a carcajadas. Tenía la imagen del maltrecho hombrecito creyendo que se había burlado del grandote.

A medida que caminaba algunas manzanas, la risa se me fue pasando y me inundó una extraña sensación de autocompasión…

Jorge Bucay

Si lo prefieres puedes escuchar el cuento.

Nene-nino-burla

 

Etiquetado ,