Archivo de la etiqueta: economia

PROYECTO 333: RETO PARA UN CAMBIO DE VALORES…

Los cambios reales suelen empezar en lugares mundanos. Por ejemplo en el dormitorio, frente al armario. Agobiado/a por la cantidad de prendas y la falta de espacio, cansado/a de perder tiempo por no tener nada que ponerte decides hacer un cambio radical. Durante 3 meses reducirás tu armario a 33 prendas. Bienvenido/a al Proyecto 333.

El Proyecto 333: despejar el armario y encontrar tu estilo

Las reglas del Proyecto 333 son fáciles. De todas las prendas de tu vestuario, escogerás 33 prendas. Como prenda cuenta todo lo que se ve: faldas, pantalones, blusas, camisetas, zapatos, abrigos, corbatas. No entra la ropa interior ni la ropa de deporte. Y durante 3 meses, serán estas 33 prendas las que te vestirán. El resto la guardarás en cajas, lejos de tu vista.

Al revisar cada prenda de tu armario ya decidirás si donar o tirar algunas cosas. La falda que nunca te pusiste. La camisa cuyo color no te favorece. La camiseta que ya ni te sirve de pijama. Entre lo que queda, harás una selección basada en las siguientes pautas:

*  ¿Qué actividades realizaré durante los próximos tres meses? Si irás a una boda o viajarás al otro extremo del país, tendrás que incluir estas opciones en tu lista final.

*  ¿Cómo evolucionará el clima? En pleno verano necesitarás pocas prendas, hasta que vengan las primeras noches más templadas y agradecerás aquella camiseta ligera de manga larga.

*  ¿Qué colores/estilos te sientan bien? Será más fácil combinar tus prendas, si los colores siguen cierta linea en común. Si te gustan los azules y verdes, deja de lado tus zapatos rojos por el momento. Si prefieres el amarillo, guarda aquella chaqueta verde.

La importancia de la calidad

A primera vista el Proyecto 333 es un proyecto de moda. O quizás es mucho más. Te darás cuenta que no toda prenda sobrevive 3 meses de uso intenso. La calidad se nota cuando una prenda pasa por un lavado semanal. Ahora sí que se nota que más vale una prenda de calidad a 50 Euros que tres prendas baratas de la cadena de turno. Empiezas a valorar el trabajo bien hecho, las costuras bien acabadas y la telas naturales.

Ya no compras por aburrimiento, ni porque era barato. Empiezas a indagar en la naturaleza de las prendas que se te antojan. ¿Con qué lo combinarás? ¿Me queda este color? ¿Qué tipo de material se ha utilizado? ¿Quién lo ha fabricado? ¿Bajo qué condiciones?

El poder del consumidor: cada euro es un voto

Si cambias tus hábitos al consumir, mandas una señal poderosa a los fabricantes de los productos. Si dejas de comprar un tipo de producto para invertir tu dinero en otro, votarás por un cambio de política de empresas. Cada euro que gastas es un voto, un voto a favor del mundo que tu quieres.

Tú tienes el poder. ¡Úsalo!

http://proyecto333.org

proyecto333si-470x260

FUENTE: APUNTATEUNA

Anuncios
Etiquetado , ,

Manual de Desobediencia Econ??mica…

La desobediencia económica incluye todas esas formas de desobediencia civil o social, que tienen como objetivo empoderarnos como personas libres, rompiendo las cadenas que nos esclavizan al sistema capitalista actual.

Visita la web: derechoderebelion.net/manual-desobediencia-economica/

Etiquetado ,

Simiocracia…

Book-trailer de “Simiocracia, Crónica de la Gran Resaca Económica”. Más información en Aleix Saló.

Créditos Book-trailer:

Guión, ilustraciones, narración: Aleix Saló
Animación y soporte técnico: Àlex S. Roca y Oleguer Roca
de Estudi Quarantados y Albert Cordero
Audio y sintonías: Freesoundproject

Etiquetado

No m??s ayudas p??blicas…

Campaña “No más ayudas públicas a la banca” del blog “Diario de la quiebra (de España)” con motivo de la nacionalización de Bankia.

 

Etiquetado ,

El dinero no se come…

Cuando el último árbol sea cortado.
Cuando el último río sea contaminado.
Cuando el último animal salvaje sea cazado, se darán cuenta que el dinero no se come.

3

FUENTE: Economia Zero

Etiquetado

La econom??a con dos vacas…

Las principales Teorías Económicas explicadas con vacas:

Socialismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te DA algo de leche.

Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE algo de leche.

Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía.
El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas. Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Capitalismo americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí: Tú no tienes vacas. Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país. Tú sigues sin tener vacas.

Economía india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza: Hay 5000000000 vacas. Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Economía neozelandesa: Tú tienes 2 vacas. La de la izquierda te parece cada día más atractiva.

Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.

Economía española: Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están. Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca. Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Aniceto.

35082_403929863977_617648977_4434238_7874267_n

Etiquetado ,

Obsolescencia programada…

“Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!”

Eduardo Galeano

33

Se denomina obsolescencia programada u obsolescencia planificada a la determinación, planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio. La obsolescencia programada tiene un potencial considerable y cuantificable para beneficiar al fabricante dado que el producto va a fallar en algún momento, obligando al consumidor a que adquiera otro producto nuevamente, ya sea del mismo productor (mediante la adquisición de una parte para reemplazar y arreglar el viejo producto o mediante la compra de un modelo del mismo más nuevo), o de un competidor, factor decisivo que también se prevé en el proceso de obsolescencia programada.

Para la industria, la obsolescencia programada estimula positivamente la demanda al alentar a los consumidores a comprar de forma artificialmente acelerada nuevos productos si desean seguir utilizándolos. La obsolescencia programada se utiliza en una alta diversidad de productos. Existe el riesgo de una reacción adversa por parte de los consumidores al descubrir que el fabricante invirtió en diseñar que su producto se volviese obsoleto más rápidamente, haciendo que sus consumidores cambien a la competencia, basando su elección en la durabilidad y calidad del producto.

La obsolescencia programada fue desarrollada por primera vez entre 1920 y 1930, momento en el que la producción en masa empieza a forjar un nuevo modelo de mercado en el cual el análisis detallado de cada parte del mismo pasa a ser un factor fundamental para lograr su éxito.

Fuente: Wikipedia

Obsolescencia

Etiquetado , ,