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El hombre que busco…

En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer:

-¿Qué tipo de hombre estás buscando?

Ella se quedó callada un momento antes de verlo a los ojos y le preguntó:

-¿De verdad quieres saberlo?

Él respondió: -SÍ

Ella empezó a decir:

-Siendo una mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas, yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre, yo estoy en la posición de preguntar: ‘¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?’

El hombre se le quedó mirando y pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella, sabiendo lo que él estaba pensando, dijo: -No me estoy refiriendo al dinero, yo necesito algo más. Yo no necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida. Yo busco a alguien que luche por superarse, a alguien con quién conversar y que me motive a ser cada vez mejor. YO NO NECESITO A ALGUIEN MENTALMENTE SIMPLE E INMADURO. Quiero a alguien a quien admirar y que me admire por mí misma. Yo estoy buscando a alguien que luche por la tranquilidad espiritual, porque yo necesito a alguien con quien compartir mi Fe en Dios; un hombre que me ame, pero que ame a Dios por encima de todo.

No necesito a un hombre que luche por la perfección financiera, porque yo no busco riquezas. Busco a alguien que se esfuerce y trabaje hombro a hombro conmigo para sostener nuestro hogar, que no sea una carga más en espera de ser ‘mantenido’. Yo necesito a alguien lo suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero lo suficientemente fuerte para darme ánimo y no dejarme decaer. Yo estoy buscando a alguien a quien pueda respetar. Para poder apoyar a ese hombre, debo respetarlo y que me respete por lo que valgo.

Busco a alguien en quien pueda confiar, que me respete como su pareja y mejor amiga. No a un hombre infiel, con un alma tan pobre que se irrespete a sí mismo entregándose a cualquiera solo por un momento de placer banal y animal. Busco a un hombre que pueda ser digno ejemplo para nuestros hijos, más no una vergüenza para ellos. Yo aspiro a atender a mi pareja, simplemente él tiene que merecérselo. Dios hizo al hombre y a la mujer en iguales condiciones para apoyarse mutuamente. Yo no puedo ayudar a un hombre inútil, que no se puede ayudar así mismo. Yo busco a un hombre sensible y con buenos sentimientos, porque él conocerá mis sentimientos con sólo mirarme a los ojos. Busco ternura.

Cuando ella terminó lo miró a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes.

Él le dijo: -Estás pidiendo mucho.

Ella le contestó: -Yo valgo mucho.

El amor no debe ser una imposición; debe ser una decisión. Puedes disfrutar de tu soltería tanto como de una relación de pareja, pero eres tú quien decide en qué momento cambiarás de estado, porque siempre puedes escoger cómo vivirás tu vida emocional.

Walter Riso

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Photo Credit: A. Pagliaricci ♦ via Compfight cc

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Amor de andar por casa…

Existen muchas formas de nombrar al amor, sin embargo, lo que de verdad acerca a dos personas que se quieren, son los pasos que dan hacia adelante con autenticidad, mirándose a los ojos. Un amor sencillo, despeinado y auténtico: un amor de andar por casa.

Un amor al que uno regresa cada día como quien vuelve a su hogar, donde sentirse cómodo no signifique acomodarse. Porque un amor de andar por casa te invita a ponerte las zapatillas pero también a remangarte como aquel que tiene delante de sí mismo el reto más bonito de su vida. El más grande.

Porque el amor de andar por casa requiere de paciencia, complicidad y valentía, y entiende que la mejor de las rutinas se crea a base de sonrisas, besos y empatía. No busca el amor en grandes cantidades, sino en grandes calidades, y tampoco aspira a colocar al otro en un pedestal, sino sentirse admirado a la altura de sus ojos… y de su corazón.

Un amor de andar por casa es espontáneo. Es un amor que baila en el salón aunque no tenga ni idea del sentido del ritmo, pero improvisa cada paso a su lado con la mejor de las intenciones y al compás de sus latidos. Es un amor relajado, con las sonrisas y las ilusiones  por medio y sin recoger. Un amor, a veces, perezoso, con legañas y con sus ‘5 minutitos más’ en los que cerrar los ojos a la rutina y abrirlos al placer de alargarse durante horas. Un lugar donde tomarse el café, una copa de vino y la vida a sorbos en la terraza con una buena conversación. Un espacio donde tender la ropa y los miedos al sol para que se sequen y así avanzar con la valentía de frente. Y la suerte.

Un amor de andar por casa es real: sencillo, auténtico y despeinado”.

Un amor de andar por casa es paciente y comprensivo: es un amor con el que pasear a lo largo del pasillo como quien sabe que camina en la dirección correcta. Un amor que conoce y respeta los ritmos, acompasándolos en cada momento del día. Y de la vida. Y que cada noche te abraza para comprobar la medida de su cielo y, sin palabras, te hace sentir que todo está bien. Y sino, encontraréis la manera.

Un amor de andar por casa es imperfecto. No necesita que todo salga bien porque, precisamente el momento en el que improvisa, es cuando crea el pasaporte perfecto hacia la aventura y los recuerdos inolvidables. No precisa de superlativos para definirse, pues para el amor de andar por casa, la felicidad nace de cuidarse la piel con caricias y sacar lo mejor del otro. Y junto al otro.

Un amor de andar por casa es real: se equivoca, falla y se enfada, y es así y solo así, cuando crea las oportunidades más preciosas en las que resurgir como un amor resiliente. Ese amor que crece y se hace más fuerte tras buscar soluciones de la mano a los tropiezos. Esa clase de amor que cuenta hasta 10 antes de ‘pisar lo fregado’ porque sabe de la profundidad de las heridas que el orgullo puede ocasionar en el corazón. Es esa clase de amor que no deja hueco para excusas, quejas y desilusiones, y que cada lugar de la casa está decorado con momentos inolvidables como recordatorio de que de ahí y sólo de ahí, quieres formar parte: un espacio para ser uno mismo y crear el mejor lugar del mundo donde ser y estar.

Un amor de andar por casa es honesto: expresa lo que necesita con asertividad, respetando la opinión del otro y busca siempre la comunicación, incluso sin palabras. Porque el amor de andar por casa sabe que existe un idioma universal detrás de la mirada en la que se deletrea con cada una de las letras la palabra e-m-p-a-t-í-a. En un amor de andar por casa caben diferencias de opiniones sin sentir que se difumina el amor por ello, donde lo único ‘subido de tono’ es exclusivamente en la cama: porque un amor de andar por casa te lo puede decir ‘más claro, pero no más alto’ que los decibelios que marcan el cariño que cabe en un tono de voz que acaricia con palabras.

Un amor de andar por casa te lo puede decir ‘más claro, pero no más alto’”.

Un amor de andar por casa es sincero y equilibrado: no necesita una balanza, pues este amor se sostiene sobre la generosidad del que da sin exigir nada a cambio, pero sabe encontrar el momento adecuado para pedir. No necesita reloj pero sabe parar el tiempo en un abrazo y ser puntual a todos los ‘te quiero’ y en cada uno de los ‘lo siento’.

Un amor de andar por casa es complemento (directo): construye desde la paciencia, la confianza, el amor y la admiración; pide perdón, rectifica y aprende cada día. Un amor de andar por casa disfruta de la libertad de ser uno mismo en todo momento; donde el compromiso se conjuga en primera persona como punto de partida para vivir con los brazos abiertos. Un amor de andar por casa no te salva ni te completa: te abraza los miedos con esa inconfundible mirada de: Eh, estoy a tu lado: ‘yo mataré monstruos…’ CONTIGO.

Un amor feliz, libre y… humano.
Un amor mano a mano, codo con codo, y corazón con corazón.
Siempre, con sentido del amor y del humor en cada latido.

Porque el tiempo hace y deshace.
Y la vida, mientras tanto.
Y yo, a tu lado.
Y tú, al mío.
Y juntos, con el corazón despeinado.

Tan así, tan auténtico:
como de amar por casa.

Escrito por Nekane González Reparando Alas Rotas

FUENTE: El universo de lo sencillo

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Photo Credit: Por mi tripa… via Compfight cc

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Yo no lleno vacíos, no tapo ausencias, no ocupo espacios: Yo amo

En el amor,  hay quien se enorgullece de curar heridas, ayudar a reconstruir mundos deshechos les da felicidad.Ser luz en momentos de oscuridades siempre una experiencia gratificante, pero… ¿qué pasa cuando estamos dedicando todo nuestro tiempo y energía en restaurar ilusiones añejas, desilusiones pasadas, sueños que alguien más se encargó de destruir?

Lo sé, te gusta estar ahí, quieres ver a esa persona levantarse, comenzar de nuevo, tú como el motor que servirá para recorrer nuevos caminos.

Lo cierto es que ese no es nuestro cometido, no has venido al mundo  para ser el bastón de otros,  o el hombro que servirá para acolchonar ilusiones rotas,  mucho menos un paño para secar lagrimas

Hay que tenerlo claro, ningún comienzo puede cimentarse en un suelo con grietas. En los desastres naturales, como en los amorosos, es necesario primero deshacerse de los residuos viejos, de los rastros de un  pasado que duele; solo así se podrá comenzar de nuevo.  Para esto es necesario no interferir en los procesos de duelo, cada quien sabe cómo curar sus heridas, tú no puedes ni debes limpiar el desastre que alguien más provocó , porque al final descubrirás que hay demonios con los que no puedes lidiar.

El amor es otra cosa, cuando realmente dos personas se aman, no hay necesidad de sustituir a nadie, ni luchar por un lugar que debería ser tuyo por añadidura. Se trata de construir nuevos sueños y no de cubrir vacíos, ni de llenar huecos, para que el amor sea entero, se necesitan dos almas libres, con corazones enteros, sin fantasmas.

Pero aun entendiendo esto, nos seguimos sintiendo atraídos por almas rotas

Las personas con alma rota han olvidado su valor como personas, necesitan reencontrar en su interior la fuerza necesaria para sanar, para empezar de nuevo. Desde afuera puedes ver el brillo, y eso te asombra. El problema es que ellos mismos no se reconocen.

Cuando un alma está rota, se convierte en un amor dependiente,  que tristemente se evapora cuando dejan de necesitar

Cuando alguien con el alma rota intenta amar, se vuelve desconfiado, celoso, llegando muchas veces al chantaje emocional.

Un alma rota, tiene heridas del pasado aun sin sanar, cuando aún hay dolores, también hay rencores, y frustraciones.

Merecemos mucho más, tu responsabilidad no es sanar,  no mereces un amor fragmentado, un amor que ama a medias, un amor que no ha podido olvidar.

No, no estamos para llenar vacíos, ni para sanar almas rotas. Estamos para amar.

Laura He

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Te escojo a ti…

Te escojo a ti.

Para que nos compliquemos la vida juntos.

Todos tenemos esa persona que sin estar logra hacer que nos brille hasta la voz. Esa que hace que los ojos se nos llenen de amor ante sus palabras.

Me he dado cuenta de lo cierto que es, que de la nada llega alguien a tu vida, y te hace olvidar todo lo que pasó en el ayer para hacerte soñar con un mañana.

Y hoy. Ahora. En este segundo. Eres tú.

Yo te escojo a ti, para que nos compliquemos la vida juntos, pero salgamos adelante siempre. Porque aunque en algún momento parezca que todo anda mal, mi mano siempre podrás sujetar, y ten por seguro que jamás te voy a soltar ni dejar caer.

Siempre estaré ahí contigo, en tus mejores logros y en tus peores fracasos mucho más.

Juntos, haremos que esto crezca tanto y sea tan fuerte como el tallo de “las habichuelas mágicas”. Si los dos nos esforzamos y ponemos de nuestra parte, haremos de esto una relación bonita, no diré que “perfecta”, porque lo perfecto no existe, pero nos acercaremos lo más posible y sobre todo, seremos muy felices.

Estamos aquí, juntos. Y es así porque tenemos algo grande que hacer.

Desde este momento, te propongo ya no ser, tú y yo, sino nosotros.

FUENTE: Ser Mejor

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Las 6 reglas para no sufrir por amor…

El prestigioso psicólogo y escritor Walter Riso te explica cómo dejar de pasarlo mal en una relación amorosa. ¡Deja de sufrir por amor!

Hay ciertas cosas que es mejor saber o replantearse si no queremos ser desgraciadas durante una relación de pareja. Walter Riso ha escrito un texto exclusivo, Cosas que debes saber para no sufrir por amor, que sólo se puede conseguir si compras cualquier obra del autor. Te desvelamos los 6 puntos clave según el psicólogo especializado en Terapia Cognitiva para no sufrir por amor.

1. El amor no es algo absoluto. No es perfecto. Es normal que una relación no sea perfecta y no tenemos que empeñarnos en que lo sea porque puede crear una frustración. Hay que acercarse al amor sin prejuicios o estereotipos. Sólo así disfrutaremos plenamente de la relación y tendremos menos probabilidades de sufrir por amor.

2. Amar es ganar unas cosas, pero perder otras. No podemos esperar que de una relación sólo obtengamos felicidad. Debemos de estar preparadas para los sinsabores que forman parte tanto del amor como de la vida. Si pensamos que amor equivale a felicidad vamos a sufrir mucho.

3. Asume que el amor puede tener fecha de caducidad. De hecho, cuanto más nos esforcemos en que sea eterno, más probabilidades tenemos de que acabe mal. Disfruta del momento. Si el amor se acaba, hay que pensar que aunque sea duro, todo se supera.

4. El amor no es exclusivo. ¿Es posible amar a una persona al mismo tiempo? Parece que los enamoramientos no son lineales, a veces se solapan. Muchos relatos clínicos muestran que las personas sostienen idilios mentales platónicos sin por ello dejar de querer al cónyuge.

5. El amor tiene límites. Si esperamos que el amor que siente alguien hacia nosotros sea incondicional, vamos a sufrir. Cada persona tiene el umbral diferente de lo que están dispuestas a aguantar por amor. Acepta estas diferencias.

6. Amor realista. Hay que pensar el amor además de sentirlo. Hay que construirlo y reinventarlo en diversas ocasiones. Aceptemos que no hay relación perfecta y así, quizás, dejemos de sufrir por amor.

Walter Riso

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Para el hombre que no supo amarme…

El amor nunca podrá ser una emoción pasiva ni unilateral.

Supongo que cuando nos enfrentamos a una ruptura amorosa lo primero que hacemos es buscar culpables. En este caso, y para no dejar de lado esta importante tradición, me gustaría culpar a mi propia inocencia por haberme enamorado de ti de la forma que lo hice. La verdad es que nunca imaginé que un sentimiento de esta intensidad se desarrollaría en mi interior. Fue casi como ver crecer a una pequeña planta, lentamente, cuadro a cuadro y pronto verse enfrentado a que esta pequeña se había convertido en un árbol.

A pesar de la lentitud, no fui capaz de comprender los signos de advertencia que se daban a mi alrededor. Lentamente comencé a ahogarme en la profundidad de tu mirada y tus silencios me ponían cada vez más ansiosa. Supongo que fue esto lo que me hirió más: la falta de palabras junto a las expectativas y sueños que lentamente fui tejiendo entre mis manos.

Me hirió que a pesar de que podía sentir la verdad en mi cuerpo y hasta en el frío que sentía en los huesos nunca fuiste capaz de decírmelo. Con nosotros no hubo despedidas ni palabras desgarradoras, tú simplemente te desvaneciste, como si repentinamente hubieses tenido la habilidad de hacerte uno con el aire que respiraba.

Nunca admitiste la real razón y es por eso que muchas noches sigo especulando si es que la culpa habrá sido mía. Hoy, y mientras escribo esto, he decidido que si alguien será culpable ese serás tú con tu falta de madurez y tu incapacidad de decir las cosas por su nombre. Tu silencio fue una constante casi desde el principio y las únicas veces en las que nos conectábamos era cuando decidías que tenías, finalmente, ganas de besarme.

Nunca llegué a ver más de ti que eso. Creo que estaba siempre a la espera de ese momento en el que finalmente te quitarías la máscara y me revelarías a tu verdadero yo. Imaginaba que ese sería el momento en el que nos daríamos cuenta que éramos el uno para el otro porque yo sería la única capaz de comprenderte y ayudarte. Fui ilusa e ingenua.

Finalmente me decidí a dejar ir tu recuerdo. Tu presencia ya no formaba parte de mi vida cotidiana hacía meses. Creo que he comprendido que ambos nos merecíamos el mismo tipo de felicidad, que el amor no es ni nunca podrá ser una emoción pasiva ni unilateral. Supongo que es por esta misma razón que me niego a decir que lo que tuvimos fue “amor.” Si puedo hablar de amor, y si se me permite hacerlo, llegué a la misma conclusión que muchos otros antes que yo: que el amor que realmente importa es el amor propio y que amarse a uno mismo antes que a los demás nunca pasa de moda.

Sé que el hombre a quien le escribo esta carta nunca la leerá. O quizás sí, ya no puedo asegurar nada. Independiente de lo que suceda, espero que puedas sacar una lección de esta vivencia de la misma forma que lo hice yo. Después de todo, cada cosa que nos pasa en la vida es una lección que debemos atesorar.

Teresa Donoso

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Photo Credit: de Fatto via Compfight cc

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Nos hicieron creer…

Nos hicieron creer que “el gran amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron pensar que una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, era lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre “anulación” y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Nadie nos va a decir esto, cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor….aunque la violencia se practica a plena luz del día.

John Lennon

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Lo que realmente significa decir te amo…

Si lo vas a decir, entonces siéntelo realmente.

Me sorprende la cantidad de veces que la gente ha dicho “te amo”. Yo solo lo he dicho algunas veces en mi vida, y no es que no quiera a la gente, de verdad que sí, simplemente que “te amo” es una palabra llena de significado, y no solo con tu pareja, sino que también para con tus amigos, y tu familia.

Me he topado en varias ocasiones con parejas que llevan un mes de novios y ya se juran amor eterno. Quisiera pensar que es por la juventud de la que gozan, y no es que quiera ser amargada, pero simplemente cuando llevas un mes de novios ni siquiera conoces bien a esa persona dentro de la relación. No creo que haya una fecha exacta para decir “te amo”, pero sí creo que hay ocasiones donde lo dicen demasiado rápido. Y “demasiado rápido” nunca termina bien.

“Te amo” significa estoy dispuesta a dar todo de mí. Significa que conozco tus defectos y los acepto. Significa que siempre que me necesites voy a estar ahí y estoy segura de que siempre que te necesite también tú estarás ahí para mí. “Te amo” significa que quiero que seas parte de mi vida siempre, que voy a hacer lo posible por nunca lastimarte y si alguien te lastima te voy a defender. “Te amo” significa que a pesar de que salgas de mi vida en malos términos siempre voy a estar aquí. “Te amo” significa que tienes tanto poder sobre mí, pero estoy segura de que nunca me vas a lastimar, porque confío en ti.

Siento que los “te amo” son sagrados, solo debes de decirlos unas cuantas veces en tu vida, pero que realmente signifiquen algo para ti. Debes distribuirlos entre tus amigos, entre tu familia y tu pareja. No cualquier persona que conozcas merece un “te amo”. Son dos palabras sagradas, puedes querer a mucha gente y repartir amor por todos lados, pero tus “te amo” guárdalos para esas personas que realmente le dan sentido a tu vida, y si no lo sientes, no lo digas.

Porque “te amo” es mucho más que decirlo, hay que sentirlo de verdad.

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FUENTE: Ser mejor

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El amor verdadero no nace o aparece, se construye…

Hablemos de amor verdadero, pero de ese amor sin envoltorio, sin artificios ni romanticismos. El auténtico y el que es capaz de perdurar en el tiempo aportando una felicidad sincera, una cotidianidad enriquecedora donde la pareja, puede crecer personalmente y en conjunto.

¿Existe el amor verdadero? Desde luego que sí, pero no debemos tener como referencia el mundo del cine o de la literatura, estamos seguros de que a tu alrededor, o puede que incluso tú mismo, lo estés viviendo. Si es así, estamos seguros de que ya conoces el secreto: el esfuerzo, la dedicación por construir día a día esa relación, ahí donde ambos miembros son capaces de hacer equipo y aportar sus energías por igual.

Porque en ocasiones, el amor por sí solo no basta. No importa la pasión, la atracción o ese sentimiento que nos ciega y nos desborda. Una relación saludable necesita algo más que todo esto para ser auténtico y perdurable.

Hablemos hoy sobre ello, ahondemos en el concepto del amor verdadero: el que no duele y que nos enriquece.

El mito del amor romántico

Puede que el mundo del cine y la literatura sean los grandes culpables de que muchos hayamos crecido teniendo como referencia, ese tipo de amor “romántico” visto en la gran pantalla y leído en las páginas de los libros. Grandes historias capaces de encandilarnos para hacernos soñar, falacias insostenibles que raras veces, podemos encontrar en el mundo real.

“El amor romántico” no es amor verdadero, debemos tenerlo claro. Y más aún, debemos ir con cuidado de no caer en esos peligrosos mitos que en ocasiones, se encierran en el ideal del romanticismo:

-El amor es para siempre: Esta idea no es del todo falsa, no podemos negar que son muchas las parejas que capaces de mantener vivo su amor hasta el día de su muerte. Ahora bien, lejos de pensar que “el amor debe ser para siempre”, pregúntate primero si eres feliz hoy. Y más aún, en ocasiones, hay amores fugaces pero tan intensos, que merecen la pena vivirse por igual.

-Los celos son una muestra de amor: Para el amor romántico, los celos son una expresión de afecto. Sin celos no existe un amor real y sincero. Esta idea es un riesgo absoluto, una muestra de dominación y desconfianza que edifica gran parte de esas relaciones tóxicas que vemos tan a menudo.

-El amor es pasión: Otra idea muy característica del amor romántico, el pensar que una relación sin pasión no es una auténtica pareja. Los sentimientos deben llevarse al extremo, ahí donde la sexualidad encuentra su máxima expresión, donde el afecto no tiene término medio.

Un mito falso, pues como ya sabemos una relación de pareja atraviesa diferentes etapas donde a pesar de que con el tiempo, se pierde esa intensidad del inicio, sigue existiendo una intimidad y una complicidad que unen aún más a sus miembros.

Los cimientos de un amor verdadero

El amor verdadero no necesita artificios ni se sustenta en esa magia donde las cosas, salen bien porque “estamos predestinados”.

Obviamente, ello no quita que exista esa chispa donde la casualidad, tuvo quizá gran parte de culpa de que dos personas se encuentren, pero dejando el “halo de magia” a un lado, lo que verdaderamente importa, es el día a día, ahí donde las pequeñas cosas, edifican una auténtica relación.

¿Sabes qué otras dimensiones son las que construyen un amor verdadero?

-Una buena comunicación, ahí donde la escucha sea sincera, donde se pueda hablar de modo democrático, llegando a acuerdos. Las fuerzas están repartidas y no hay perdedores, la balanza siempre tiende a equilibrarse y los diálogos, son continuos. Y ojo, en una buena comunicación también están presentes las discusiones, es algo normal y donde es necesario ser sinceros. Recuerda que es importante no guardarse o esconder nada, de lo contrario, más tarde, puede aparecer el rencor.

-Apoyo y reconocimiento. Los dos miembros se respetan y se valoran con autenticidad, reconociendo virtudes y defectos. No hay desprecios, no hay ironías ni humillaciones, la consideración es muta y se permite el crecimiento personal, a la vez, que se madura como pareja.

-Complicidad y cariño sincero. Es posible que con los años, perdamos esa pasión de los inicios, pero aún así, seguimos siendo felices. Una pareja saludable, feliz y satisfecha, sabe que el amor verdadero se nutre de esa complicad cotidiana donde buscarse con las miradas, donde seguir sonriendo e ilusionándonos por un futuro en común.

FUENTE: La mente es maravillosa

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Photo Credit: nandesflickr via Compfight cc

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El matrimonio es mucho más que amor…

Si tienes pareja y estáis muy enamorados, tarde o temprano a alguno de los dos se le pasará por la cabeza la idea de casarse o por lo menos de formalizar el compromiso. Pero el matrimonio es mucho más que amor. Por eso, a muchas personas le surge la duda de si la persona con la que mantienen una relación romántica es realmente la adecuada para casarse. Pero tener dudas sobre esto esto es completamente normal, es más, es incluso saludable.

Felicidad y apoyo emocional en el matrimonio

No puedes esperar ser siempre igual de feliz en tu vida matrimonial. Toda relación de pareja pasa por altibajos, las cosas cambias y las circunstancias de la vida influyen en una relación de manera importante. Los hijos, las enfermedades, la familia política, el trabajo o las relaciones personales, entre otros, pueden causar cambios importantes.

Teniendo esto en cuenta, lo que tienes que considerar no es si vas a ser siempre feliz con tu pareja, sino si esa persona es capaz de brindarte el apoyo emocional necesario en los momentos difíciles y también si tú estás dispuesta a hacer lo mismo.

En este sentido, sabrás que tu pareja es la persona adecuada para casarte si te ayuda a ser mejor persona, si te apoya para que sigas adelante con tus sueños, tanto emocional como intelectualmente, y si valora tu bienestar emocional más allá de sus propios intereses o necesidades.

La persona adecuada para casarse no debería ser negativa, ni egoísta. Tampoco debería avergonzarse de nada que tenga que ver contigo, y debería ser honesta con lo que piensa de ti. Además, debería ser una persona trabajadora que valorara tu trabajo o dedicación de la misma manera que valora lo que él/ella hace.

Afectividad, sexualidad y amor

La persona adecuada para casarse debería ser alguien que comprende tus necesidades y tus inquietudes personales, tanto a nivel emocional como en lo que se refiere a la sexualidad.

“Te quiero” debería ser algo más que una frase. Con la persona adecuada, las palabras de amor son actos de amor, son sensaciones, son detalles. Una persona que te ama de verdad lo hace más allá del acto sexual, e incluso en ese momento deberías poder sentir toda la esencia de esa relación, incluida la confianza, el respeto, el cariño o el deseo más allá de lo meramente físico.

Además, la persona con la que decides pasar el resto de tu vida y con la que quieres comprometerte deberías ser también un buen amigo, y una persona con la que puedes disfrutar de todo lo que la vida te ofrece. El tiempo de ocio es importante para las parejas, y tener intereses comunes, o al menos mostrar interés en descubrir lo que le gusta al otro, es fundamental.

No puedes olvidar que la persona adecuada debería ser amable, considerada y cortés, y que es en las pequeñas cosas de la vida, en esas que pasan a diario, donde uno muestra cómo es, y donde puedes ver todo el cariño y la bondad de una persona.

Metas y valores

Tener metas y valores comunes es fundamental para empezar una vida en común. Tener opiniones y gustos diferentes no es un problema, siempre y cuando se tenga un objetivo común.

En realidad, diferir en algunos puntos le puede dar interés a una relación y puede ser una fuente de enriquecimiento mútuo. Pero el entendimiento previo y la disposición a la comunicación abierta y sincera debe ser un hecho. Si tienes que reprimir tus pensamientos para no ofender a tu pareja tendrás muchos problemas en el futuro.

Ten en cuenta que lo único seguro y constante en la vida es el cambio, y la persona adecuada debe estar dispuesta discutir cuestiones que surgirán a lo largo del matrimonio, y a plantear y aclarar preguntas y temas que surgirán después. Tener metas y valores comunes facilita la adaptación y el avance.

Confianza y honestidad

La honestidad es fundamental en la vida de pareja. Por eso, la persona adecuada será capaz confiar en ti sin controlarte ni limitarte. No deberías de necesitar poner límites a ti privacidad. La persona adecuada respetará tu espacio y tu tiempo, es más, te animará a que lo tengas. Compartir la vida con alguien no significa someterte ni evadirte del mundo.

Tener tiempo para uno mismo y desarrollarse implica cierta independencia. Crecer juntos sí, pero solos no. Todos necesitamos sentirnos seguros de nosotros mismos, y eso no significa hacer de menos a nadie.

FUENTE: La Mente es Maravillosa

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Photo Credit: Davide Vosti via Compfight cc

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