Archivo de la categoría: Ciencia

El arte de no hacer nada…

Si consideras que no hacer nada es un síntoma de vagancia o te sientes culpable por ello, estás equivocado. Lo necesitas para luego ser más creativo, tener mejores ideas y encontrar soluciones a tus problemas. Así lo explica Marta Romo en su libro “Entrena tu cerebro”. La mayor parte de las investigaciones neurocientíficas se centran en lo que nos ocurre cuando hacemos determinados ejercicios, pero apenas se estudia qué nos sucede cuando estamos ensimismados o “en Babia”. Los científicos del Spanish Resting State Network (SRSN) se han puesto manos a la obra y han analizado qué “cableado neuronal” se activa en esos momentos. Y es curioso, porque se despierta una red formada por varias regiones de nuestro cerebro (corteza frontal ventromedial, el cíngulo anterior, el hipocampo…), todas ellas relacionadas con la introspección o la memoria autobiográfica. Es decir, cuando alguien nos dice algo y nosotros nos quedamos con la mirada perdida, es porque nos ha hecho recordar alguna experiencia del pasado, recreamos una sensación, nos imaginamos algo… Y todo ello desaparece cuando el de enfrente nos dice algo así como: “¿Me estás escuchando?”. En ese momento si caemos del guindo, es porque la red se ha desactivado y comienzan otras zonas de nuestro cerebro relacionadas con la atención. Y como dice Marta Romo: “ambos circuitos, atención y “no hacer” se relacionan pero de forma inversa: cuando la señal se incrementa en un circuito, se disminuye en el otro. Es decir, si activamos la atención, desactivamos la introspección y viceversa, son dos circuitos cerebrales que no pueden funcionar a la vez”.

Lógicamente, a la hora de encontrar buenas soluciones, necesitamos introspección, meditar bien las cosas… y para conseguirlo, un buen aliado es poner el cerebro en reposo. No consiste en ver la televisión o estar con el móvil, sino en hacer tareas sencillas, agradables o directamente “hacer nada”, tumbados en el sofá, contemplando una puesta de sol o mientras perdemos la mirada en algo que nos distraiga. Es entonces cuando puede aparecer una solución a algo que se nos estaba atascando. Por ello, no es de extrañar que las buenas ideas nos surjan en la ducha, paseando o conduciendo tranquilamente. Y esto también les ocurre a los grandes científicos. Se dice de Newton que la caída de una manzana le inspiró la teoría de la gravedad; o que Einstein vio la solución para la teoría de la relatividad mientras paseaba de camino al trabajo con un ingeniero amigo, o que a Bohr se le encendió la bombilla sobre la estructura de los átomos cuando contemplaba una carrera de caballos. Ninguno de ellos estaba en su despacho. Habían introducido mucha información en sus cabezas, pero la red del cerebro en reposo fue la que les ayudó a conectar las piezas necesarias.

En definitiva, es absurdo sentirse culpable por no hacer nada y permitir que la mente vague tranquilamente. Necesitamos poner el cerebro en “modo avión” y aparcar el móvil y todo aquello que nos robe nuestra atención. Además, como ha demostrado la ciencia, cuando “hacemos nada”, estamos poniendo la base para encontrar soluciones a problemas que nos cuestan, conocernos más a nosotros mismos y ser más creativos.

FUENTE: EL PAÍS

 

5 características de las personas que nunca sufren enfermedades mentales…

Los trastornos psicológicos son cada vez más frecuentes. La depresión y la ansiedad se han convertido en auténticas epidemias a nivel mundial, hasta tal punto que se estima que la mitad de las personas sufrirá una psicopatología en algún momento de su vida y que el 25% desarrollará un trastorno crónico.

Por eso, un grupo de psicólogos de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, se ha preguntado cuáles son las características comunes de las personas que no desarrollan enfermedades mentales. Para descubrirlo, siguieron a un grupo de personas a lo largo de gran parte de su vida, desde su infancia hasta la madurez, realizando tests psicológicos cada ciertos años para evaluar su salud mental.


Los pilares de una buena salud mental

Estos psicólogos descubrieron que el 83% de las personas habían sufrido un trastorno mental en alguna etapa de sus vidas. También constataron que algunos participantes tenían una salud mental muy estable, por lo que no desarrollaron trastornos psicológicos. ¿Qué los diferenciaba?

  1. No contaban con un historial de trastornos mentales en su familia. Algunas psicopatologías tienen un componente genético y otras se pueden “transmitir” a través de los patrones de afrontamiento que aprendemos de nuestros padres. Por eso, crecer en una familia funcional donde los miembros tengan una buena salud mental actúa como un factor protector.
  1. Presencia de menos emociones negativas. A la temprana edad de 5 años, las personas con buena salud mental ya mostraban menos emociones “negativas”. Sin duda, la prevalencia de emociones positivas contribuye a mirar la vida desde una perspectiva más optimista que mantiene alejados los trastornos mentales.
  1. Mayor autocontrol. El autocontrol es una capacidad que nos permite gestionar de manera más eficaz nuestras primeras reacciones, sobre todo desde el punto de vista emocional. Por una parte, nos ayuda a adaptarnos mejor a las circunstancias para poder elegir la respuesta más adecuada y, por otra parte, nos permite gestionar mejor nuestras emociones, de manera que estas no tomen el mando.
  1. Buenas relaciones interpersonales. Las relaciones interpersonales pueden convertirse en una inestimable red de apoyo o, al contrario, en fuente de conflictos y problemas. Las personas con una buena salud mental son capaces de mantener buenas relaciones con los demás y saben evitar los conflictos construyendo relaciones sólidas.5. Son resilientes. La resiliencia es una capacidad que se desarrolla desde la infancia y que nos permite enfrentar los problemas sin desmoronarnos e incluso salir fortalecidos, por lo que actúa como un factor protector del equilibrio psicológico. Un estudio realizado con niños víctimas de la guerra en Bosnia descubrió que quienes tenían menos cicatrices emocionales fueron aquellos que eran capaces de pedir ayuda, no en búsqueda de compasión sino del apoyo emocional que necesitaban.

Otro detalle muy interesante de este estudio es que las personas que tenían una mejor salud mental no eran precisamente aquellas que tenían una mejor salud física, tampoco habían nacido en familias ricas ni eran las más inteligentes en términos de C.I. Sin embargo, no hay dudas de que contaban con una buena Inteligencia Emocional.

Al llegar a la adultez, estas personas no solo habían logrado un mayor éxito en el campo profesional sino que también reportaban una mayor satisfacción con la vida y contaban con una sólida red de apoyo social.

Esto nos indica que, a pesar de que puede existir una predisposición a desarrollar determinados trastornos psicológicos, el estilo de vida y nuestra manera de afrontar los acontecimientos es decisiva para la salud mental. Por eso, si queremos proteger nuestro equilibrio psicológico, debemos asegurarnos de tener una mochila llena de buenas herramientas para la vida.

FUENTE: RINCÓN DE LA PSICOLOGÍA


Photo Credit: Izaias Buson Flickr via Compfight cc

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Manipular la mente para mejorar la confianza…

Un nuevo estudio muestra que es posible influir en nuestros procesos mentales para que tengamos más confianza en nosotros mismos.

La autoconfianza es fundamental para tener éxito en cualquier aspecto de la vida y juega un papel determinante en la evolución de ciertas enfermedades mentales, como la  depresión o el mal de Alzheimer. De hecho, Los neurólogos y psicólogos saben desde hace tiempo que estas se complican cuando los afectados no creen en sus propias capacidades y desarrollan pensamientos negativos.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha ideado un nuevo sistema que permite detectar los patrones de actividad cerebral que se dan cuando un individuo experimenta una gran confianza en sí mismo, aunque se encuentre realizando una tarea sencilla, a partir de un escáner de sus sesos. Los voluntarios que participaron en las primeras pruebas recibían una pequeña cantidad de dinero cada vez que alcanzaban ese estado, lo cual permitía a los responsables del experimento aumentar la autoconfianza de los sujetos sin que estos fueran conscientes de ello. Eso sí, el efecto podía revertirse y hacer que disminuyera.

Según explica Mitsuo Kawato, director de los Laboratorios de Neurociencia Computacional en el Instituto Internacional de Investigación en Telecomunicaciones Avanzadas, en Kioto, que ha participado en esta iniciativa, “hemos utilizado una aproximación basada en la inteligencia artificial para encontrar los patrones específicos que se corresponden con estados de confianza altos y bajos”.

El neuropsicólogo Aurelio Cortese, de la citada institución internacional, que ha dirigido el ensayo, señala que al relacionar la aparición de un estado de autoconfianza con una recompensa económica su equipo logró que al final del proceso los individuos se mostraran más seguros de sí mismos. Ahora, estos expertos estudian cómo aplicar sus hallazgos en el tratamiento de diversas afecciones psiquiátricas.

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FUENTE: Muy Interesante

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Por qué es tan difícil cumplir los propósitos de año nuevo…

Una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Duke (EE.UU.) pone de manifiesto por qué es tan complicado dejar de lado un hábito o poner en marcha un plan de acción de cara al nuevo año, lo que conocemos como los buenos propósitos de año nuevo. La clave de esta dificultad radicaría en que nuestros hábitos dejan una marca palpable en circuitos específicos del cerebro, preparándonos para “alimentar” estos vicios en vez de para luchar contra ellos.

Dejar de fumar, comer menos azúcar, hacer más ejercicio, ir menos de compras… la lista de propósitos puede ser muy variopinta pero todas ellas tienen algo en común: debemos romper con la rutina. Sin embargo, nos encontramos con un reto importante: vencer el funcionamiento de nuestro cerebro producto de la costumbre.

Los investigadores emplearon ratones sanos a los que instruyeron para generar un hábito de consumo de azúcar a distinto nivel, observando que los más “enganchados” al dulce, seguían presionando la palanca para obtener azúcar aun cuando se retiraron las golosinas. Al comparar los cerebros de estos ratones (la actividad eléctrica de los ganglios basales que regula el comportamiento compulsivo) con el grupo de control, descubrieron que con solo mirar piezas aisladas de sus cerebros en una placa de Petri era posible discernir qué ratones habían acabado formando un hábito/adicción.

Las señales eléctricas de sus cerebros también revelaron que tanto las de impulso como las de parada eran mucho más activas en los ratones que se habían vuelto “adictos” al azúcar que en el resto, siendo la señal de impulso más prominente que la otra.

Esto puede estar relacionado con el hecho de que una adicción hace que una persona sea más propensa a participar también en otros hábitos poco saludables”, aclara Justin O’Hare, coautor del trabajo.

“Un día podremos ser capaces de dirigir estos circuitos cerebrales para promover hábitos que queramos y acabar con los no deseables”, explica Nicole Calakos, líder del estudio.

El estudio ha sido publicado en la revista Neuron.

FUENTE: Muy Interesante

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Photo Credit: Santi_Thil via Compfight cc

La felicidad se transmite por el olfato…

Solemos decir que la felicidad es algo que escapa a nuestros ojos: una sensación invisible que nos hace sonreír más y por la que los demás interpretan que estamos de mejor humor por algún motivo. Ahora, una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Koc en Estambul (Turquía) y el Instituto Superior de Psicologia Aplicada de Lisboa (Portugal), afirma que la felicidad puede olerse y contagiarse, ya que el estado emocional de contento y alegría provoca que segreguemos ciertas sustancias químicas que salen secretadas por el sudor y que los demás pueden percibir e imbuirse de ello.

El olfato parece ser una forma extraña de recibir vibraciones positivas de las personas que tenemos a nuestro alrededor, pero el estudio publicado en la revista Psychological Science así lo confirma: “el sudor humano que se produce cuando una persona es feliz induce un estado similar a la felicidad en una persona que inhala este olor”, afirma Pistola Semin, coautor del estudio.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores reunieron muestras de sudor de 12 hombres jóvenes y sanos tras haber presenciado diversos vídeos diseñados para provocar emociones como el miedo o la felicidad. Ninguno de ellos consumió alimentos que provocaran mal olor corporal (como el alcohol o el chile) ni mantuvieron relaciones sexuales durante el tiempo que duró el estudio. Por otra parte, los científicos monitorearon las reacciones de 36 mujeres jóvenes y sanas mientras olían las muestras de sudor de los participantes masculinos.

Se escogieron hombres para las muestras de sudor porque estos son más sensibles a las señales físicas de carácter emocional. El hecho de que las mujeres tengan un mejor sentido del olfato fue el motivo por el que se escogieron féminas para esta segunda parte del experimento.

Los resultados revelaron la presencia de una “sincronización de comportamiento” entre el estado emocional del participante, su sudor y la reacción de las voluntarias que olieron el sudor. Esto es, el “sudor feliz” provocaba una respuesta contagiosa en la persona que lo olía.

“Lo interesante de este estudio es que sugiere que una emoción positiva puede ser comunicada, que en mi opinión es mucho menos importante en la evolución humana y el comportamiento que ser capaz de transmitir y reconocer una emoción negativa, como el miedo o la ira”, comenta la experta Pamela Dalton, que no participó en el estudio.

Estudios previos ya han demostrado que efectivamente las emociones negativas como el miedo o el enfado pueden transferirse a través de los olores en el sudor. Este estudio confirma que también es posible en su vertiente más risueña y positiva. El siguiente paso en la investigación será averiguar cuál es la diferencia química entre el olor que provoca el miedo en el sudor y el olor de la felicidad en la transpiración.

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FUENTE: Muy Interesante

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Inteligencia y negatividad…

¿Por qué tendemos a creer que la gente negativa es más inteligente? ¡No es cierto!

ELSA PUNSET en el programa “Para Todos La 2” de TVE.
El Mundo En Tus Manos.

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Abrazos versus virus…

¿Puede un abrazo mantener a raya las infecciones? Cuando nos sentimos mal, el abrazo de un ser querido o de un buen amigo nos ayuda a levantar el ánimo; nos sentimos mejor. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU) afirma que no solo puede mejorar nuestro estado emocional, sino que también puede protegernos contra los virus.

El abrazo desempeña un papel protector de nuestro organismo (como por ejemplo contra el resfriado común) y, cuanto más nos abracemos, más protegidos estaremos contra las infecciones. Para llegar a esta conclusión, los expertos contaron con 404 adultos sanos que cumplimentaron un cuestionario diseñado para determinar el apoyo social que percibían. Además, durante las 14 noches siguientes, los participantes mantuvieron entrevistas telefónicas con los investigadores, con objeto de discutir sus conflictos con los demás y los abrazos que habían recibido.

Tras esto, los sujetos fueron expuestos deliberadamente a un virus del resfriado común y puestos en cuarentena mientras los científicos evaluaban los signos de infección y la enfermedad. Descubrieron que los participantes que afirmaron tener un mayor apoyo social en sus discusiones o conflictos eran menos propensos a ser infectados por el virus de la gripe; además, los abrazos eran responsables de alrededor de un tercio de este efecto protector contra la infección. De la misma forma, los que informaron de una mayor cantidad de abrazos y un mayor apoyo social por parte de familia o amigos, mostraban unos síntomas mucho menos severos que los demás.

“Hemos probado que la percepción del apoyo social es igualmente eficaz para la protección de las infecciones debido a que nos protege de la susceptibilidad a la infección inducida por el estrés. De la misma forma, recibir abrazos podría en parte explicar esos sentimientos de apoyo y proteger a una persona contra la infección”, explica Sheldon Cohen, líder del estudio.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Psychological Science, pone de manifiesto que las personas que cuentan con apoyo social parecen estar más protegidas de los efectos psicológicos del estrés, como la ansiedad y la depresión que nos hacen más vulnerables a las infecciones.

FUENTE: Muy Interesante

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Photo Credit: Špjwagen! via Compfight cc

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Psiconeuroinmunología: Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra…

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA SANCHÍS – 18/10/ 2004

– Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

– ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

– ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

– ¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

– ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

– ¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

– Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.

– Más recursos….

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

– ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

– ¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

– ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

– ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

– ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

– Deme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

– Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Frases para tener en cuenta:

  • Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando
  • La palabra es una forma de energía vital
  • No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos
  • Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad
  • La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente
  • El mayor potencial es la conciencia
  • Lo que se resiste persiste
  • La aceptación es el núcleo de la transformación

FUENTE: CREADESS

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Photo Credit: musicaymas [Javier Chaurán] via Compfight cc

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Los perros escuchan nuestras palabras y cómo las decimos…

Muchas veces parece que el mejor amigo del hombre entiende a la perfección todo lo que le decimos; lo cierto es que el cerebro de los perros sí que diferencia tanto los sonidos del habla humana como la manera en la que nos expresamos: con alegría, con enfado, con tristeza… Esto es, los perros no sólo escuchan lo que decimos, sino también cómo lo decimos.

Esta es la conclusión del último trabajo de un equipo de investigadores de la Universidad de Sussex (Reino Unido) que realizó una serie de experimentos con canes para ahondar más en esa conexión entre el discurso humano y su recepción por parte de los perros. Así, “aunque no sabemos cuánto entienden los perros del discurso, sí hemos podido comprobar que muestran tendencias cerebrales opuestas al contenido verbal y a la información relacionada con el orador”, aclara a la agencia Sinc Victoria Ratcliffe, líder del estudio.

En su experimento, en el que participaron 25 perros, los expertos instalaron dos altavoces digitales a un metro y medio de cada lado de los perros para que, al liberar el sonido, este entrara a la vez en cada oído. Se enviaron diferentes señales, algunas con más énfasis en el contenido verbal y en otras en la entonación. Al escuchar órdenes familiares con significado más bien obvio para ellos, los perros giraron la cabeza hacia la derecha mostrando actividad en el hemisferio izquierdo del cerebro. Cuando escucharon las órdenes con una entonación exacerbada, los perros mostraron más actividad en el hemisferio derecho.

“Esto implica que procesan los componentes del habla por separado, y sugiere que el hemisferio izquierdo del cerebro es más activo para procesar información fonética o verbal del discurso y el hemisferio derecho es más activo en procesar información relacionada con el orador en la señal”, explica Ratcliffe.

Se trata de la primera vez que un trabajo científico demuestra que los perros son también capaces de diferenciar y procesar los diferentes componentes del habla humana de una forma muy similar a como lo hacemos nosotros. Según el estudio, publicado en la revista Current Biology, esta percepción del habla de los seres humanos podría haberse desarrollado durante el proceso de domesticación y también podría ser una característica compartida por otros mamíferos como los caballos.

FUENTE: Muy Interesante

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Photo Credit: _Hadock_ via Compfight cc

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Mensajes del agua…

Documental del naturalista e investigador japones Dr. Masaru Emoto sobre el agua. Emoto ha hecho trabajos de investigación en diversos países y procedencias mediante la utilización de resonancia magnética. Nos muestra con magníficas imágenes ejemplos del agua cristalizada. Factores como la música o los pensamientos y las emociones de las personas pueden alterar la estructura molecular del agua. Un pensamiento bello genera un cristal bonito y un pensamiento negativo genera un cristal incompleto y feo.

El cuerpo humano contiene 70-80% de agua, por lo tanto podemos concluir que las vibraciones positivas y negativas tienen gran impacto en el ser humano … tal como las tienen en las formaciones de cristales del agua.

FUENTE: SLOYOU

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