Archivo del Autor: franguerra69

La casa de los huéspedes…

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aún así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

Rumi


Photo Credit: Ana Ruth Rivera Flickr via Compfight cc

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Kintsugi …

Kintsugi (en japonés: carpintería de oro) es una técnica de origen japonés para arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.

Esta técnica puede elevarse a arte, y existen algunos maestros artesanos que convierten piezas de cerámica fragmentada en elementos de una belleza insólita.

Por analogía y como metáfora, lo mismo sucede con los humanos, con nuestras heridas emocionales y existenciales. Ellas pueden también convertirse en nuestras mayores fuentes de belleza y aprendizaje si lo hacemos desde el amor, la consciencia, la compasión o la generosidad. Desde valores que crean valor.

Alex Rovira

Le clitoris…

“Las mujeres son afortunadas. Tienen el único órgano del cuerpo humano dedicado exclusivamente al placer”. Así comienza el corto Le Clitoris de la realizadora canadiense Lori Malepart-Traversy. Un clítoris juguetón y rosado te explica de forma divulgativa todo lo que necesitas saber sobre el órgano más importante del placer femenino.

Y parece una tontería, pero no lo es. El clítoris probablemente sea el órgano más denostado y olvidado dentro de la sexualidad femenina. Algunos hombres ni siquiera saben dónde esta. Muchas mujeres tampoco. 

Este cortometraje documental se remonta al siglo XVI para descubrirnos el origen de su descubrimiento. Dos doctores se disputaban los honores de haber llegado primero a él, Realdo Colombo y Gabriel Fallopius. Pero lo cierto, amigos, es que el clítoris siempre estuvo ahí.

FUENTE: PLAYGROUND

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La flor de loto…

Una vez Buda reunió a todos sus discípulos para darles una lección. Les mostró una flor de loto, que es el símbolo de la pureza ya que crece de manera inmaculada en aguas pantanosas.
 
– Quiero que me digáis algo sobre esto que tengo en las manos – dijo Buda. 
 
El primer discípulo hizo un tratado sobre la importancia de las flores. 
 
El segundo compuso una hermosa poesía sobre sus pétalos. 
 
El tercero inventó una parábola muy original usando la flor como ejemplo. 
 
Entonces le llegó el turno a Mahakashyao. Este se acercó a Buda, olió la flor y acarició su cara con uno de los pétalos. 
 
– Es una flor de loto – dijo Mahakashyao – Simple y hermosa. 
 
Buda sonrió y dijo:
 
– Has sido el único que has visto lo que tenía en las manos.

Esta sencilla parábola retoma uno de los conceptos fundamentales del budismo: la necesidad de deshacernos de las palabras, las opiniones y los pensamientos para centrarnos en la realidad, tal cual es. En ese mismo momento ocurre un pequeño/gran milagro.

FUENTE: RINCÓN DE LA PSICOLOGÍA

Photo Credit: Dora Alis Flickr via Compfight cc

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Sincericidio…

Oscar Wilde dijo que un poco de sinceridad es algo peligroso pero demasiada sinceridad es absolutamente fatal. Sin duda, existen grandes diferencias entre ser sinceros y cometer un “sincericidio”, una palabra que no está aprobada por la Real Academia de la Lengua Española pero que recoge perfectamente la manera de comportarse de quienes podríamos catalogar como “kamikazes de la verdad”. Y es que existe una gran diferencia entre hablar con la verdad y usarla para causar daño, ya sea a uno mismo o a los demás.

Una leyenda sobre los límites entre la sinceridad y el sincericidio

Corría el siglo de oro español cuando en un mesón madrileño, al calor de las copas, surgió una interesante apuesta entre varios caballeros. Alguien debía atreverse a decirle a la reina en su cara que era tullida.
Doña Isabel, la reina de España, era famosa por su belleza pero una afección infantil le había dejado semi inmovilizada la pierna izquierda. Aquel defecto se notaba al caminar, y la reina odiaba que se hiciera mención al mismo.
Se cuenta que Francisco de Quevedo, caballero de la corte y famoso tanto por sus versos como por sus querellas y aventuras, aceptó la apuesta. Ante la atónita mirada de todos, se presentó ante la reina con dos ramos de flores y le dijo con gran aplomo: Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad es-coja…” 
No sé si la anécdota es auténtica, pero lo cierto es que nos muestra la diferencia entre decir la verdad y cometer un sincericidio, nos habla de la importancia de elegir las palabras. Sin embargo, en la vida no siempre tenemos esa sutileza e ingenio, por lo que cuando blandimos la espada de la verdad podemos causar mucho daño.
FUENTE: RINCÓN DE LA PSICOLOGÍA

Photo Credit: CakekicocuPhoto Flickr via Compfight cc

Harta de aguantar la mala educación…

La carta indignada de Eva María Romero Valderas, una profesora del IES Isidro de Arcenegui de Marchena, publicada por el diario La Voz de Marchena, se ha mostrado “harta de la mala educación de un porcentaje cada vez más alto de alumnos”.

Romero, quien se ha mostrado también cansada “del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir”, ha clamado también contra la administración, “que cambia las leyes que rigen mi trabajo sin darme formación”.

Esta es la transcripción íntegra del texto de Romero Valderas:

Vayan por delante dos premisas:

1ª: No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.

2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.

¡Ya estoy harta!

Ya está bien señores, de seguir aguantando.

Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo. 

A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.

Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…

Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.

Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas…De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.

Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.

Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenes de 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la Tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.

El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.

Y encima de todo hay que aguantar “¡Qué bien viven los maestros!” Porque para la sociedad somos unos privilegiados que “no damos un palo al agua”.

Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad…el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.

Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.

Enseñamos a nuestros alumnos por ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.

Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad…pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.

A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.

Eva María Romero Valderas

La crisis según Albert Einstein…

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein

 

 

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La incongruencia existe…

Mientras tratemos de tener vida sin muerte, placer sin dolor, aparecerá la ansiedad en nosotros.

Cuando nos percatamos de que la polaridad de lo que llamamos opuestos es la verdadera naturaleza de la vida, en lugar de sentir ansiedad, ésta se convierte en liberación.

La incongruencia existe, la ambivalencia se halla en la más profunda raíz del mundo.

Alan Watts


Photo Credit: Verónica R. Flickr via Compfight cc

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La ganadería industrial, ¿tiene límites?…

Es sólo una fotografía. Suficiente.

Esta es una pieza sobre la ganadería industrial , donde el ternero es robado de la madre mientras ésta es conectada a máquinas para extraer su leche. Las granjas industriales suponen un problema ambiental, así como un problema grave ético para muchas personas. Es una nueva forma de producción animal que muchas personas todavía no conocen. Las vacas se mantienen en pequeñas jaulas y se alimentan de maíz y las hormonas, en oposición a la ganadería tradicional, donde las vacas pastan hierba en espacios abiertos.

En esta potente imagen de la instalación ‘Ordeño’ se trata de imitar el papel de una vaca, hacer una similitud con los seres humanos dentro de la industria alimentaria. Con ello se consigue una imagen dura, destinada a la reflexión sobre la cotidianidad de la ganadería intensiva; un problema que trasciende las líneas de la dieta vegetariana e incluso las medioambientales, llegando a las éticas sobre el trato animal y la sobreexplotación. Una imagen que ha generado polémica, sin duda.

FUENTE: CULTURA INQUIETA