Amor y desamor…

Hace muy poco tiempo que los científicos han empezado a estudiar el amor. Era un espacio personal reservado a poetas, artistas y literatos. Pero algunos científicos, psicólogos y antropólogos han empezado a meter en los escáneres a personas locamente enamoradas o deprimidas profundamente por la pérdida de una pareja, para ver qué partes de su cerebro se activan. Y por fin estamos descubriendo la importancia fundamental de los factores biológicos y hormonales, de las sustancias químicas que intervienen en el proceso de amar… y de las que ninguna canción nos habló.

Relacionar el amor con el corazón es un mito romántico de los trovadores del siglo XII pero ya en el siglo XIX los psicólogos y psiquiatras, prescribían medicamentos para su curación. Existen incluso escritos respecto a mujeres que fueron internadas en instituciones mentales porque se encontraban en un estado histérico amoroso. Y es que el enamoramiento tiene bases biológicas, está incrustado en el material genético.

Cupido no lanza flechas, pero nuestro cerebro, lanza algo muy parecido: dopamina. La dopamina se encarga de generar un estado de felicidad; la norepinefrina es responsable de la sensación de ‘mariposas en el estómago’ y la dilatación de pupilas; la serotonina produce exaltación y euforia, en tanto que la oxitocina se relaciona con los patrones sexuales, la conducta maternal y paternal. Este multipremiado corto te ayudará a entenderlo de la forma más sencilla:

El ser humano está programado por los genes para amar a través de la química cerebral.Aunque la cultura marca diferencias en la forma de manifestarlo, en ese estallido de reacciones emocionales hay descargas neuronales y hormonales, además de otras sustancias, que llevan a la pasión amorosa a descontrolar las vidas de los enamorados.

El sentimiento amoroso provoca alteraciones neuronales en áreas del cerebro relacionadas con la percepción, lo que puede explicar el hecho de que las personas enamoradas encuentren a su pareja mucho más especial que el resto. Si realizáramos una resonancia magnética del cerebro de una persona durante la primera etapa del enamoramiento, podríamos observar varias zonas bloqueadas como la del habla, la de la visión periférica y la del oído. No escuchamos bien, no vemos bien, no hablamos bien y no caminamos bien.

FUENTE: MUHIMU

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