En el amor,  hay quien se enorgullece de curar heridas, ayudar a reconstruir mundos deshechos les da felicidad.Ser luz en momentos de oscuridades siempre una experiencia gratificante, pero… ¿qué pasa cuando estamos dedicando todo nuestro tiempo y energía en restaurar ilusiones añejas, desilusiones pasadas, sueños que alguien más se encargó de destruir?

Lo sé, te gusta estar ahí, quieres ver a esa persona levantarse, comenzar de nuevo, tú como el motor que servirá para recorrer nuevos caminos.

Lo cierto es que ese no es nuestro cometido, no has venido al mundo  para ser el bastón de otros,  o el hombro que servirá para acolchonar ilusiones rotas,  mucho menos un paño para secar lagrimas

Hay que tenerlo claro, ningún comienzo puede cimentarse en un suelo con grietas. En los desastres naturales, como en los amorosos, es necesario primero deshacerse de los residuos viejos, de los rastros de un  pasado que duele; solo así se podrá comenzar de nuevo.  Para esto es necesario no interferir en los procesos de duelo, cada quien sabe cómo curar sus heridas, tú no puedes ni debes limpiar el desastre que alguien más provocó , porque al final descubrirás que hay demonios con los que no puedes lidiar.

El amor es otra cosa, cuando realmente dos personas se aman, no hay necesidad de sustituir a nadie, ni luchar por un lugar que debería ser tuyo por añadidura. Se trata de construir nuevos sueños y no de cubrir vacíos, ni de llenar huecos, para que el amor sea entero, se necesitan dos almas libres, con corazones enteros, sin fantasmas.

Pero aun entendiendo esto, nos seguimos sintiendo atraídos por almas rotas

Las personas con alma rota han olvidado su valor como personas, necesitan reencontrar en su interior la fuerza necesaria para sanar, para empezar de nuevo. Desde afuera puedes ver el brillo, y eso te asombra. El problema es que ellos mismos no se reconocen.

Cuando un alma está rota, se convierte en un amor dependiente,  que tristemente se evapora cuando dejan de necesitar

Cuando alguien con el alma rota intenta amar, se vuelve desconfiado, celoso, llegando muchas veces al chantaje emocional.

Un alma rota, tiene heridas del pasado aun sin sanar, cuando aún hay dolores, también hay rencores, y frustraciones.

Merecemos mucho más, tu responsabilidad no es sanar,  no mereces un amor fragmentado, un amor que ama a medias, un amor que no ha podido olvidar.

No, no estamos para llenar vacíos, ni para sanar almas rotas. Estamos para amar.

Laura He

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