Truco para sacártelo de la cabeza…

“No me lo saco de la cabeza”, “Estoy preocupado”, “Necesito distraerme”, “Si no me tomo una copa voy a reventar”, “Esta cuestión va a volverme loca”, …. 
Es comprensible que la mayor parte de personas tengan problemas de comunicación, cuando ciertamente a penas se soportan a si mismas.Y es que el modo en que el género humano utiliza su tan proclamada “Mente” es mayormente una tortura.Pero : ¿Cómo aprender a conducir de forma útil la acción de nuestros sesos?  ¿Cómo se consigue estar a gusto y en paz con uno mismo?Tal como nuestro corazón late… nuestra mente… idea. Tenemos poco a hacer voluntaria y directamente al respecto. Porque el proceso por el cual la mente genera pensamientos es como  el de una bebida gaseosa. Las ideas emergen y ascienden. Continuamente y sin que nosotros mediemos voluntariamente. Es un proceso automático.

Hasta que no aprendemos a comprobar que nuestras ideas no las  hemos elegido, nuestra mente anda desbocada. Eso implica que de pronto nos subimos a cualquiera de esas ideas locas y absurdas que han venido “porque si” y acerca de las cuales nada importa, ni nada podemos hacer, ni probablemente sean verdad y nos  perdemos al lomo de estas… divagando, pensando sobre cosas sin sentido …  sin mas. Entonces surgen ansiedades inútiles, culpas, resentimientos… toda clase de fabulaciones sobre cosas que no existen más que en el bullir de nuestro tráfico mental y que al escucharlas cobran entidad.Por contra, a medida que  aprendemos a dejar ir nuestras ideas   a observarlas como a un vaso de burbujas carbónicas – dese fuera- ganamos perspectiva y  ecuanimidad,  lo cual nos aporta equilibrio: al ver nuestras ideas sin embarcarnos en ellas aprendemos a mantenernos como “testigos de nuestra mente” una actitud , o modo , o posición existencial más sereno.

Entonces nos damos cuenta de que las ideas surgen porque si, y que casi nunca son algo realmente importante.

A base de observar nuestras ideas dejándolas evolucionar por si solas en unos segundos para verlas explotar y desvanecerse por si solas, liberamos una enorme cantidad de energía psicológica. Esto  hace que nuestra mente se vaya – como las bebidas carbónicas destapadas – desbravando. Así las ideas van pasando menos, y más despacio, y más flojo… es como si poco a poco  se apaciguara  la marea interior.

Tras mucho  observar nuestras ideas como si fueran burbujas un gozoso sentirnos estables y a parte de ellas  o un sentido “¿Y qué?” nos embarga. La actitud de paz y  silencio interior han empezado a establecerse en nosotros.

Así , con practica vamos enraizando  y asienta un sentimiento, nuevo  -que si cultivamos será cada vez más sólido- de presencia interior; como un “colocón” (=lo mismo que persigue quién se droga pero sin intoxicar nuestro cerebro), que nos va  revelando la serenidad real  de nuestra conciencia, el trasfondo   tras tanto gas magnánimo, pleno, amoroso, comprensivo y potente ; la gracia original.

El rato empleado en meditar, es rato para ver las burbujas pasando. Entrenamiento para esta concentración. Aunque sean cinco minutos al día, el avance es para siempre; el cultivo de tu presencia o sensación de Ser . Tal como en el fondo eres; amable y real.

PRÁCTICA  PARA CALMAR LA MENTE:

Siéntate con las piernas simétricas y la espalda enderezada del modo más natural posible.
Junta tus manos una sobre otra de modo distendido sobre tu pecho a la altura del esternón.

Imagina  durante este ejercicio, que cada vez que espiras el aire dejas ir todo lo prescindible bien sea tensión , o ideas, o sentimientos; para acordarte cada vez que sacas el aire o espiras dirás para ti o en voz baja la palabra : “Sal”  (una palabra cota y fácil que simboliza dejar ir)Otra versión de este ejercicio es contar hasta cien numerando cada inspiración para cada vez que sacas el aire o espiras dirás para ti o en voz baja la palabra : “Sal”

Un tercer formato de este ejercicio consiste  en vez de numerar la inspiración, evocar durante cada inhalación del aire una palabra o sentimiento que desees contemplar o cultivar en ti. Para luego, cada vez que sacas el aire o espiras sentir para ti o en voz baja la palabra : “Sal”

Otro último modo es leer para ti, o escucharlas sin decirlas,  ciertas palabras que te evoquen pureza mental, mientras dejas que resuene en ti cuanto te evocan para luego  enfocar tu atención en repetir para ti el :  “Sal”

Paz Torrabadella

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Photo Credit: eljoja via Compfight cc

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