Elevar tu conciencia a través de la alimentación…

Caminar descalza sobre la tierra, pararte a observar el vuelo de un pájaro en un parque, tomarte media hora para no pensar en nada, bendecir la comida, comer despacio, consciente de lo que haces, parar. ¿Cuánto tiempo hace que no haces nada de esto?

El ritmo trepidante de nuestro estilo de vida (sálvese quien pueda) ha hecho que cosas tan importantes como la comida diaria se conviertan en un acto mecánico y carente absolutamente de las cualidades que tradicionalmente tuvo. Comer ha sido siempre un punto de encuentro de relaciones humanas, un momento para parar el ajetreo diario y compartir experiencias. Para algunas civilizaciones es incluso un acto sagrado. En Ayurveda, por ejemplo, no se come si se está enojado, deprimido o alterado emocionalmente. Suelen lavarse la cara, manos y pies antes de empezar a comer, comen solos, o con personas conocidas o de confianza, cuidando cada detalle para que todos los sentidos queden bien alimentados (música suave, flores frecas…) y se aseguran de que la persona que cocina lo hace con amor (no van mucho a restaurantes, dicen que una pequeña cantidad de comida hecha con cariño alimenta el alma, mientras que mucha comida hecha de forma rápida llena temporalmente la barriga, pero deja insatisfechos mente y espíritu) y por supuesto, dan gracias a la naturaleza por los alimentos antes de empezar a comer.

Este “ritual”, que he simplificado bastante para no extenderme, es prácticamente imposible de seguir desde nuestra vida occidental sujeta a horarios y esclava del consumo y del dinero; pero sí hay algo que podemos hacer para que aquello que entre por nuestra boca nos eleve y nos nutra cuerpo, alma y espíritu.

Comparto unos consejos que personalmente he comprobado que funcionan:

  • En la medida de lo posible tómate tu tiempo para comer, y si tienes solo media hora, come consciente de lo que haces, dale importancia, no comas como un robot. Y agradece lo que comes.
  • Evita la carne, y si te gusta mucho, intenta consumirla ecológica ( es cara, pero no necesitas comer carne 7 veces a la semana)

Cuando comemos carne estamos absorviendo la alimentación que tuvo ese animal, los posibles medicamentos que se le hubieran administrado, y la violencia con que haya sido sacrificado.

  • Consume todos los alimentos crudos que puedas. Llevarte una zanahoria, un pimiento, o unas piezas de fruta al trabajo puede ser buena idea.
  • Introduce en tu dieta las semillas y los germinados. No necesitan ser cocinados, con lo que son más rápidos de tomar que la comida rápida, y mantienen intacta la energía vital de la naturaleza, energía que absorverán tu cuerpo y tu mente. Yo suelo echarlos a los batidos, el yogur o los zumos naturales. Si tienes que estar en la calle son fáciles de llevar contigo.
  • Date el gustazo de comer de vez en cuando esas cosas que sueles prohibirte, sin abusar, claro!, y SIN CULPA. Los pensamientos pueden ser más tóxicos que aquello que te estás comiendo.
  • Come acompañada, siempre que puedas, de alguien a quien aprecies.
  • Una dieta libre de grasas animales, de exceso de productos refinados, rica en frutas, semillas y cereales no procesados, mantendrá tu mente más despejada y libre para el trabajo intelectual, y tu cuerpo más ligero.

Antonia Peña Fernández

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Photo Credit: AlanGradilla via Compfight cc

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