Henry David Thoreau…

Compatriota de “el sabio de Concord” (Ralph Waldo Emerson, cuya biografía también publiqué en este blog hace unas semanas), Thoreau (1817-1862) fue asimismo pionero en ideas y comportamiento en pos de una sociedad más humana y justa. Su nombre resuena con fuerza en los campos de la escritura, la poesía y la filosofía, cuya línea de pensamiento común fue el trascendentalismo y lo natural (está considerado el primer ecologista).

Recordado como uno de los padres de la literatura moderna estadounidense, plasmó en “Walden” su experiencia de vida en solitario en una cabaña en el bosque y sin contacto con lo urbano; y conceptualizó la resistencia al poder absoluto de un gobierno, por encima de los ciudadanos, en su obra “La desobediencia civil”. En este sentido, fue incluso encarcelado por negarse a pagar impuestos que financiaran la esclavitud o la guerra de EE.UU. contra México.

De ahí que sea habitualmente citado por muchos líderes o propulsores de los movimientos por los derechos humanos y civiles, como Gandhi, Tolstói o Martin Luther King, entre otros. De su obra, además de los títulos citados, podemos también recomendar “Caminar”, “Una vida sin principios” y “Cape Cod”.

Algunas de las ideas de Thoreau:

  • Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.
  • Solo hay un remedio para el amor: amar más.
  • En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad.
  • Hacen falta dos para decir la verdad; uno que hable y otro que escuche.
  • Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
  • La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
  • De qué sirve una casa si no se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.
  • Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños, y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en algún momento.
  • En mi casa tengo tres sillas; una para la soledad, otra para la amistad, y una tercera para la sociedad.
  • Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido.
  • Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree solo lo que ve.
  • Nunca podrá haber un Estado realmente libre e iluminado hasta que no reconozca al individuo como poder superior independiente del que derivan el que a él le cabe y su autoridad, y, en consecuencia, le dé el tratamiento correspondiente.

Álex Rovira

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