Mejora tus relaciones…

La imitación es una facultad automática ligada a la actividad de las neuronas espejo. No solo sentimos lo que la otra persona siente cuando la vemos actuar o adoptar una postura específica, sino que también podemos adivinar sus intenciones y sentimientos. Si nuestro interlocutor se mueve como nosotros, tiene la misma mímica, nos sentimos comprendidos, estamos en la misma longitud de onda, tenemos la impresión de compartir la misma experiencia. La sincronía es una herramienta natural de la relación. Alguien nos parece simpático cuando está en simpatía con nosotros, es decir, cuando las neuronas espejo vibran al unísono, cuando compartimos las mismas posturas, los mismos gestos, … en pocas palabras, cuanto más podamos indentificarnos con él. Y cuando manifiesta sensibilidad frente a nuestra experiencia emocional y sabe hacer gala de empatía…”

“…En las relaciones humanas, el miedo crea el peligro. Cuando se tiene miedo, se está tenso. A través de la distorsión del fenómeno universal de la sincronía, el interlocutor también está tenso. Si es muy consciente de sí mismo, podría decirse: “Vaya, tiene miedo”, pero por lo general la persona no indentificará más que una ligera tensión en ella y no se sentirá muy a gusto. Cuando confiamos, nos dirigimos a la mejor parte de las personas, y lo sienten. En cambio, si no se trata de confianza de verdad sino del miedo al enfrentamiento, también lo sienten…”

“… Desarrollar la inteligencia de nuestras emociones, la inteligencia de las motivaciones de nuestros comportamientos, nos permitirá desarrollar la inteligencia de la emoción del otro, la inteligencia de las emociones de sus comportamientos y, por tanto, la inteligencia de los bucles retroactivos que dirigen nuestras relaciones. Cuanto más identifiquemos los mecanismos psíquicos que nos animan, más capaces seremos de identificarlos también en los demás, de abandonar los juicios de valor en beneficio de la empatía. Poco a poco se elaborará en nosotros la conciencia de la interactividad. No actuaremos, sino que interaccionaremos. No seremos sino que inter-seremos. No hay que olvidar que si la sociedad, el contexto y los demás tienen el poder sobre nosotros, también nosotros lo tenemos sobre ellos. Una vez recuperado el timón de nuestra vida, podremos dirigirnos hacia la realización de nuestros valores y hacernos conscientes de la fuerza POSITIVA que podemos llegar a ejercer sobre los demás…”

Del artículo “Mejora tus relaciones”, Isabelle Filliozat.

Neuronas_espejo

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