La vida sentida…

Por mucho que nos entreguemos a reflexionar sobre el sentido de la vida, la solución sólo nos llega desde la vida sentida. Eso es, desde la experiencia. Pero de la experiencia que ha pasado la barrera mental y se ha aposentado en las entrañas de las emociones. Son las que nos sitúan en nuestra auténtica dimensión. Son las que reconocen la vida interior. Son las que intuyen y orientan cada paso que damos. Son las que nos igualan a los demás. Vivir desconectados de esa fuente emocional es perder el sentido. Será por eso que mucha gente anda perdida.

A estas alturas ya no es extraño oír hablar sobre realidad virtual. Cada vez más personas viven instaladas en mundos cibernéticos, apegadas incluso a ellos, jugando a vivir segundas vidas y construyendo identidades protegidas por el anonimato y la falta de compromiso relacional. Viven experiencias virtuales, a costa de evitar experiencias vitales. No son vidas sentidas sino recreadas.

Otras personas deciden que es mejor evitar que conquistar. Tienen tanto miedo que sólo viven para controlarlo. Tienen miedo al miedo. Prefieren lo menos malo a lo mejor. Vivir es como un peligro incesante. Por eso es mejor encerrarse en burbujas de seguridad, en rutinas complulsivas, en personas de quien depender. No son vidas sentidas sino evitadas.

También existen aquellas personas que se escudan en la mente. Pueden hablar de todo aunque experimentan poco. Se pierden en los porqués sin darse cuenta de lo que ocurre más allá de su nariz. Se encuentran en la razón y se bloquean en la emoción. Analizan tanto que la verdad siempre los encuentra distraídos. No son vidas sentidas sino pensadas.

Las hay por ahí que nunca tienen tiempo porque tienen demasiado por hacer. Lo hacen todo excepto lo que realmente es importante. Les faltan horas porque temen el silencio de un minuto desocupado. Pierden el tiempo llenando el tiempo. De hecho lo llenan todo porque siempre andan vacíos. No son vidas sentidas sino programadas.

Estos son algunos ejemplos o retratos que me sirven para contar que  la vida sentida se basa en la experiencia y en la experiencia con valor. La vida sentida es el permiso que nos damos para entregarnos incodicionalmente a vivir. La vida sentida es la vida plena en nosotros. Una vida que conquista los miedos. Una vida que afronta lo que viene. Una vida que no se esconde, que da la cara. Una vida que vale la pena ser vivida.

 

Xavier Guix, El sentido de la vida o la vida sentida

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Un pensamiento en “La vida sentida…

  1. Patri dice:

    Un fragmento que deber??amos siempre tener presente para vivir la vida lo m??s aut??ntica posible. Es vivir en contacto con las emociones sin miedo, dejarse ver en plenitud al mundo… puede ser muy arriesgado pero merece la pena desnudarnos al 100%.

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