Ilustraciones de Faried Omarah..

Faried Omarah es un diseñador gráfico egipcio, principalmente conocido por sus ilustraciones en Fariedesign (FD).

Faried es diseñador arquitectónico, profesor asistente en el campo de la arquitectura y artista conceptual encontrando su propio estilo de diseño.

Faried Omarah: Website | Instagram

FUENTE: CULTURA INQUIETA

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Pensar que sabes cuando…

Saber que no sabemos
es un gran conocimiento.

Pensar que sabemos, cuando no sabemos,
es una gran enfermedad.

Sólo aquel que sabe que está enfermo
puede curar su enfermedad.

El sabio tiene salud.

Él muestra a los demás sus enfermedades
y así pueden ser curados.

Tao Te Ching LXXXI, versión J. Mascaró

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El poder de la compasión…

En medio de una descomunal extensión de terreno se levantaba una apabullante muralla. Cuatro personas decidieron descubrir lo que había detrás de aquella colosal muralla. Se dirigieron hacia la misma.

Una de las personas se puso a escalarla, llegó a la parte alta de la misma y sin siquiera volver la cabeza para mirar a sus compañeros, saltó presta al otro lado. Del mismo modo procedió la segunda persona y con la misma actitud la tercera.
Le tocó el turno a la cuarta persona. Con muchas dificultades escaló la muralla y alcanzó por fin la parte alta de la misma. Miró. ¡Oh maravilla de maravillas! Tras la muralla aparecía el más bello, atractivo y reconfortante jardín que jamás uno pudiera imaginar.
Su primer impulso ante tanta hermosura fue lanzarse sin demora hacia ese vergel incomparable, pero pensó en los demás. Se merecían saber lo que había detrás de la muralla y también aprender a escalarla para acceder al jardín de ensueño.
La cuarta persona se quedó fuera del maravilloso recinto para describírselo a los demás, aleccionarles adecuadamente y ayudarles a que pudieran escalar la muralla y pasar al otro lado.

 

REFLEXION:

La compasión tiene una fragancia única. La compasión eleva la consciencia y permuta el alma. Es cualidad de cualidades y nos humaniza y enternece. Nos permite no solo ver las necesidades ajenas, sino también atenderlas. Mediante ella nos identificamos con el sufrimiento de los otros y tratamos de aliviarlo; mediante ella evitamos infringir daño a cualquier criatura sintiente. Si algo necesita este mundo es compasión; si algo puede cambiar este mundo es la compasión.

 

La compasión nos permite identificarnos con el sufrimiento de las otras criaturas, nos abre el corazón, nos da gran poder para poner los medios que procuren felicidad y eviten sufrimiento.
Si reinase la compasión, cambiaría la faz del mundo y este planeta tendría mucho de paraíso y no sería como reza un antiguo adagio “el manicomio de los otros planetas“. La compasión acerca, abre puertas, permite que sintamos a los demás como nosotros mismos y nos ayuda a comprender aquello de “si te hiero, me hiero“.

 

Por mucho que una persona brille con la mente, si no hay ternura y amor en su compasión, su vida es un fracaso. Buda declaraba: “Dieciséis veces más importante que la luz de la luna, es la luz del sol; dieciséis veces más importante que la luz de la mente, es la luz del corazón“.
Un ser humano puede tenerlo todo, pero si no tiene compasión, no tiene nada.

 

Ramiro Calle

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Sin tiempo que perder…

Sólo nos queda esta noche y lo sé. Lo sabemos. Con el primer rayo del alba colándose por la ventana te irás para siempre; desaparecerás; te perderé. Lo sé. Lo sabemos.

Esta amarga medianoche de tintos escasos y humos espesos, somos melancólicos condenados, en espera del inclemente verdugo que es el sol. No tengo tiempo que perder, pero me atrevo a gastar un segundo en imaginar si será posible juntar todo el amor del mundo, toda la pasión de los tiempos, todos los besos de la imaginación; comprimirlos en un segundo intenso y explosivo y dártelo las pocas miles de veces que podría en los pocos miles de segundos que me quedan hasta que te mueras de amor, o te mueras de pasión, o te mueras de besos o, mejor aún: te mueras de mí. Rápidamente vuelvo a la realidad etérea; me doy cuenta de que no es posible y, como no tengo tiempo que perder, te beso. Tus labios perfectos, como dibujados por Cortázar, me saben a fruta madura y al tic-tac del reloj impaciente y, sobre todo, me saben al recelo del tiempo más sincero, temeroso y frustrado que puedo imaginar. Sin embargo, como siempre, tus labios me saben a fresa.
Temeroso, miro de nuevo el reloj; con la garganta hecha un nudo y colgando de la misma mano que pronto voy a usar para acariciar tu cabello, miro de nuevo el reloj. Sólo ha pasado un minuto, pero es un minuto que me suena a que me arrancan los huesos.

Ingenuo, aventurado y con tonta esperanza, me atrevo a pedirle en mi mente al reloj que se detenga un instante. Que me regale un segundo, que nos fíe un momento. Al abrir los ojos, entiendo que el reloj no me ha escuchado y nos ha clavado en el alma otro par de pares de segundos. Como no tengo tiempo que perder, paso mi mano entre tu cabello áureo; deslizo mis dedos entre tu cabello y acaricio tu cuello. Te mato como puedo con la mirada, te revivo como quiero con caricias y me suicido como jamás habría imaginado con un abrazo surreal, largo, cálido y que me sabe a ansiedad y al rítmico pasar de los segundos pero, sobre todo, me sabe al frío y asustado sudor de poeta resignado que ha visto un futuro donde se queda mudo. Sin embargo, como siempre, tu abrazo me sabe a azúcar.

Exaltado y como viendo sin ver, le dedico una mirada al reloj y se me vuelven de vidrio todos los músculos del cuerpo. Han pasado ya diez minutos y el infeliz e inexorable segundero no parece dispuesto a retrasar su carrera.

Enrique Ocampo

FUENTE: Cultura Colectiva

¿Preocupado?…

Le dijo: “si quieres combatir la preocupación ponte manos a la obra y pasa a la acción.|

Aquello que nos preocupa es, desde una perspectiva positiva, una oportunidad para cambiar y seguir creciendo.”-Pero es que en la vida suceden cosas muy graves -respondió.

No es tanto lo que nos sucede, como lo que hacemos con aquello que nos sucede. En última instancia depende de cómo nos tomemos la vida. Por ese motivo cuando nos hemos quedado paralizados o bloqueados por el miedo bajo cualquiera de sus formas uno de los mejores antídotos es la acción.

FUENTE: PLANO SIN FIN


Photo Credit: ruurmo Flickr via Compfight cc

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Las personas fuertes…

Las personas fuertes están hechas de cicatrices, que a menudo cuentan historias difíciles.

Las personas fuertes lloran y mucho, porque saben que el dolor hay que sacarlo fuera.

Las personas fuertes no son de roca, más bien son de arcilla. Saben que para aguantar la presión sin romperse, es imprescindible que la fuerza les moldee.

Las personas fuertes cambian de piel constantemente y así aprenden a dejar atrás lo que les hizo daño.

Las personas fuertes no son rencorosas pero tienen muy buena memoria. Aprendieron pronto la diferencia entre perdonar y recordar.

Las personas fuertes saben ponerse en el lugar del otro, porque comprenden que mirarse a los ojos es como mirarse al espejo.

Las personas fuertes saben decir lo siento cuando se equivocan, porque lo echaron en falta todas las veces que se equivocaron con ellas.

Las personas fuertes se convierten en submarinos cuando intentan hundirlas y son las flores de los cactus.

Las personas fuertes no siempre tienen la razón porque saben escuchar las razones ajenas y entienden que la verdad es tan sólo un punto de vista.

Las personas fuertes son sólo personas que han construido un castillo con sus defectos, sus miedos y sus debilidades, al que sólo dejan acceder a los limpios de corazón.

Cuando estés frente a una persona fuerte no cometas el error de olvidar que los paisajes más hermosos son el fruto de la erosión.

Paz Castelló


Photo Credit: Pricenfees Flickr via Compfight cc

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Lo absurdo de preocuparse siempre…

Shantideva hace una muy sencilla y poderosa analogía, que nos puede ayudar a entender cómo, si bien nunca podremos controlar el mundo externo, hay algo que podemos hacer para evitar contrariedades:

¿Dónde podría yo encontrar tela suficiente  para cubrir la superficie de la tierra?

Pero (usando) tela solamente en las suelas de mis zapatos es equivalente a cubrir la tierra con ella.

Asimismo, no es posible que yo logre  controlar el curso externo de las cosas.

Pero puedo controlar mi propia mente, ¿Qué necesidad tendría entonces de controlar lo demás?

FUENTE: PijamaSurf

 

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Qué es la sabiduría…

“¿Qué es la sabiduría? El arte de vivir, no el arte de hacer cosas; el arte de vivir… ¿Para qué estamos vivos? Estamos vivos para vivir”. Nos seguimos emocionando al oir la voz sabia y profunda del gran Jose Luis Sampedro, gran humanista de nuestro tiempo, símbolo del compromiso intelectual y excepcional ser de luz

Qué es la sabiduría

El arte de vivir. No el arte de hacer cosas, el arte de vivir… Se puede vivir sin hacer muchas cosas, y se puede hacer muchas cosas sin saber vivir. La mayoría de la gente que ahora uno ve por la calle sabe hacer muchas cosas, se mueve todo el día, está agitada todo el día, y no sabe vivir.

Hoy, en gran parte, el hombre de una ciudad civilizada y urbanizada es un servidor del sistema y de las máquinas, porque cuando tiene que ocuparse del coche, de la lavadora, de lo otro y de lo de más allá, se pasa el día alimentando cosas y sosteniendo cosas, cuando sencillamente podría vivir mejor. Porque lo que no está claro son los fines. ¿Cuáles son los fines de la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿para qué estamos vivos?

Estamos vivos para vivir, para hacernos, para realizarnos, para dar de cada uno de nosotros todo lo que puede dar, porque así tendrá todo lo que pueda recibir. Pero para que esto empiece hace falta libertad. Y para tener libertad, no libertad de expresión, lo que hay que tener es libertad de pensamiento, porque si usted no tiene libertad de pensamiento, da igual que hable o diga lo que quiera.

El poder se asegura de que no tengamos libertad de pensamiento, para eso nos educa, para que pensemos lo que él quiere que pensemos. Y entonces, cuando consigue que nosotros pensemos lo que él quiere que pensemos, y eso lo consigue en la infancia, cuando enseña la doctrina, cuando enseña los principios; lo consigue en la sociedad con el ambiente general, con los principios, la publicidad, el mercado, etc.

Cuando consigue que la gente piense lo que el poder quiere que piense, resulta que, si no tenemos libertad de pensamiento, no tenemos libertad de expresión, y no nos educan para tener libertad de pensamiento. Y cuando tengamos eso, podremos pensar en los fines de la vida, porque los fines de la vida no son aumentar en dinero y en gasto y en diversión, no es eso. Es ganar en satisfacción personal, ser más lo que uno es.

El tiempo no es oro, el tiempo es vida.

José Luis Sampedro

 

 

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Su vida pidió cine…

Un grupo de actores de doblaje cumplen el sueño de una persona invidente amante del cine.

Productor: Antonello Novellino
Director: Sergio Milan
Actriz: Sonia Ramirez

Dejar de remar…

Que la vida nos muestre el camino y que tengamos la Sabiduría de elegir confiar y atrevernos a dejar que lo haga y así accionar siguiendo las señales.

Porque no hay nada más desgastante que remar contra la corriente, negarnos a ser receptivos ante la naturaleza de las cosas y avanzar sin rumbo .