El último libro del psicólogo Walter Riso, Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido. Una guía para sacarse al ex de la cabeza y el corazón (Planeta/Zenith), es un manual para no dejarse llevar por todas esas emociones incómodas que desencadenan una ruptura sentimental.

Todos hemos pasado por esto: creías que lo vuestro sería y no pudo ser. En el mejor de los casos, te separas con buenas formas y mantienes una relación cordial, aunque la mayoría de las veces, cada uno va por su lado y si te he visto no me acuerdo. Sea como sea, toca encajar el golpe de la pérdida. Hay quien saca fuerzas y se recompone rápido y otros que parecen recrearse en la pena. En cualquier caso, del sentimiento de abandono –ese compañero ingrato– bien pocos se escapan.

Cuando te dejan, lo más probable es que sufras, te paralice la impotencia, experimentes rabia y mucha (¡cuánta!) tristeza; pero Riso quiere darte las herramientas para que salgas reforzada de esa situación. Una de sus mayores consignas es esta: no alimentes la obsesión por tu ex. A continuación, te desgranamos sus recomendaciones para mantenerte firme en dicho cometido.

1. No hables de él, una y otra y otra vez

Lo estás pasando mal y, claro está, te puede ayudar compartirlo con personas de tu confianza. Pero esto es bien distinto al hecho de que forme parte de la mayoría de conversaciones de tu día a día. Además de ser algo negativo para ti –porque nutrirás los pensamientos obsesivos–, puede molestar a tus cómplices si lo conviertes en una forma de regocijo.

2. Las imágenes, mejor evita revivirlas

Walter Riso explica que a veces resulta “inevitable” aferrarse a ciertos recuerdos, como las fotos con la pareja; pero destaca que de esta forma no se hace más que echar sal a la herida. Las imágenes de vuestros momentos juntos funcionan como un disparador para la tristeza y te hacen engancharte aún más a la obsesión por el otro.

3. Practica la relajación del cine en blanco

Ya te hemos contado antes que las técnicas de relajación amortiguan el torrente de pensamientos negativos. En este caso, Riso propone el siguiente ejercicio: debes imaginar una pantalla de cine en blanco en la que irán apareciendo formas, figuras o imágenes –muestra de que tu mente está pensativa–, cada vez que surjan, debes intentar visualizar de nuevo la pantalla en blanco. Puedes acompañar esta práctica con respiración o música tranquila.

4. Tienes una obligación: distraerte

Está claro que para salir del bucle obsesivo en el que te encuentras necesitas llevar la atención a otra cosa que no sea tu ex. El tiempo en el que no pienses en él te hará restablecer el control sobre tu vida –que ahora has dejado a la merced del otro–. Meditar puede ayudarte, pero si no es lo tuyo elige la actividad con la que más disfrutes y con la que desconectes.

5. Practica la técnica del «stop»

Walter Riso detalla que «los pensamientos se relacionan unos con otros, formando complejas cadenas altamente resistentes al cambio», y pone como ejemplo de ello un paciente que empezaba su discurso interno diciéndose «no les gusto a las mujeres» para acabar concluyendo que iba a quedarse «toda la vida solo». Para frenar esa cascada de ideas negativas, el psicólogo propone la técnica del «stop», que consiste en pedir a alguien o decirse a uno mismo un stop o un basta –si puede ser, dando un golpetazo dramático en la mesa–. El psicólogo asegura que esto corta el flujo de pensamientos.

FUENTE: Objetivo Bienestar

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